Tardes de polo en la Pampa bonaerense

En Salvador María, se dictan clases para iniciarse en el deporte sin tener tantos gastos. Fotogalería.

Por Mónica Martín, Diario PERFIL

Con su laguna inmensa y muchas de las primeras estancias de Buenos Aires, Lobos, la ciudad natal de Juan Domingo Perón, ya tiene muchos clubes de campo: La Candelaria, Santa María Polo Ranch, El Remanso, La Alegría, La Araucaria, Atalaya, etc. En cualquiera de ellas, tomar una clase de polo de una hora cuesta en promedio US$ 100. Sin embargo, ninguno de esos espacios ofrece “polo de campo”, una modalidad que surgió de la sociedad que formaron una exitosa publicista de Frankfurt, Claudia Elzer, y un criador y entrenador de caballos de polo de Bragado, Jorge Baldemars.

El polo es un deporte caro, pero se puede aprender o practicar aun sin tener caballos ni equipamiento, pasando un día al aire libre, con dos horas de taqueo, más mateada, tortas y la posibilidad de comprar el caballo que se probó. Puede quedar en nuestras caballerizas a un costo de $ 2 mil, con mantenimiento y veterinario”, explica Jorge, “the teacher” para sus
alumnos de fin de semana; por caso, la odontóloga Mónica García, que en
este lugar de Salvador María, partido de Lobos, despeja su mente científica  entre chukkers.

Este es un lugar ideal para el que quiere iniciarse en este deporte y no tiene caballos propios ni equipamiento. Este deporte es caro: para jugar se necesitan al menos cuatro caballos, un tráiler y permisos municipales para transportarlos, una caballeriza, veterinario, monturas, cinchas, estribos… además, la ropa del jinete. Un taco de medio pelo, no el que usa Adolfo Cambiasso, costaba el año pasado $ 500. Por esto, es bueno que haya un lugar donde se pueda practicar sin comprarte todo esto”.

Claudia Elzer llegó a Argentina cuando su médico le recomendó una vida más tranquila. Ella y su marido estadounidense, un productor vitivinícola de
California, John Jackson, se enamoraron de las tipas amarillas, los atardeceres con chimangos y la gente simple y franca. “Nosotros queremos que los clientes se lleven buenos caballos, y lo garantizamos”, sentencia. “Un caballo de polo tiene una vida útil de cuatro a siete años y comienza a prepararse a los tres años. Lleva una o dos temporadas hacerlo de polo, es decir que corra rápido, se pare al lado de la bocha, te deje taquear, se detenga rápido en pleno juego o pueda cambiar de mano en galope”, suma Jorge.

Hay criadores que venden caballos viejos, sedados o enfermos y los turistas extranjeros que vienen al país a comprar ejemplares de caballos de polo no tienen a quién reclamarle una vez que abandonan Ezeiza.

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Consultas: (02227)15415311. E-mails: mjbaldemars@hotmail.com y polotiger@hotmail.de.

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