TUCUMAN / TAFI DEL VALLE

Un paraíso estival bajo la Luna tucumana

La puerta de ingreso a los Valles Calchaquíes es una villa de verano que brinda un respiro de naturaleza en un clima excepcional.

PAISAJE CALCHAQUI. A casi 2 mil metros de altura, la geografía de este enclave norteño permite disfrutar de caminatas y cabalgatas por los cerros o recorrer senderos en 4x4 y mountain bike. La gastronomía regional, incluyendo los sabores artesanales de la ruta del queso, se degusta en diversos establecimientos rurales y hosterías. Foto: Diario PERFIL [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Por Sissi Ciosescu (*)

Tipas, tarcos, molles, horcos, talas, ceibos, chañares, lapachos y, en el aire, un perfume intenso de  jazmines, orquídeas y campanillas. Toda la gama de verdes y marrones brilla al sol bajo un cielo muy azul si uno llega a Tafí del Valle en un día diáfano de verano.

Aunque no es despreciable la postal del día nublado, donde los tonos se “apastelan” y la escena cobra otro encanto. Por eso los diaguitas llamaron a Tafí “el pueblo de la entrada espléndida”, un poblado convertido en villa veraniega, un paraíso para tucumanos y foráneos.

Está a sólo 107 kilómetros de la capital y a unos 2 mil m.s.n.m., con un clima excepcional para ir en cualquier época del año: en verano la temperatura llega hasta los 28 grados y desciende por la noche hasta los 13. El invierno es seco y hay mañanas de 2 grados, pero durante el día se disfrutan los confortables 20 grados.

En el dique La Angostura –tiene 700 hectáreas y 30 metros de profundidad–  se puede practicar kayac y canotaje, pescar pejerreyes y truchas; son fascinantes las cabalgatas por los alrededores –se prohibieron en el centro urbano– para tener vistas panorámicas y disfrutar del valle.

Por los senderos de montaña, la diversión es hacer mountain bike o perderse entre la brisa fresca andando sin rumbo. La Quebradita es un tramo de 10 kilómetros ideal para caminatas, acampar o hacer picnic. Sobre una elevación se encuentra la escultura del Cristo Redentor.

Tafí del Valle, capital de la Ruta del Queso, festeja la producción de este alimento cada febrero: sus quesos tienen fama internacional. Fue en 1617 cuando los jesuitas trajeron la receta española de La Mancha al valle calchaquí: usaron leche de vaca y especias frescas.

Las antiguas estancias de la zona mantienen la tradición de ese queso manchego, aunque le añaden su peculiaridad. Por eso cada queso está identificado con una letra que corresponde al establecimiento que lo elaboró.

La estancia Las Carreras –que perteneció a los misioneros jesuitas y desde 1789 es de la familia Frías Silva– es famosa por sus quesos  manchego o sardo que sigue elaborando desde el siglo XIII. Durante la estadía se puede presenciar el ordeñe y la fabricación del queso, que se realiza diariamente alrededor de las 5 de la tarde.

En sus 9 mil hectáreas se cultivan hortalizas, papas semilla y frutillas. Cuentan también con un rodeo de llamas y en su restaurante, Los Alisos, preparan esta carne y fabulosas picadas caseras. Cuentan con diez habitaciones decoradas con tejidos autóctonos en telar. Se ubica al suroeste del valle y a 12 kilómetros de la villa.

Luna tucumana

Entre las hosterías, Lunahuana ofrece una ubicación privilegiada para contemplar la emblemática luna tucumana que inmortalizó en su zamba don Atahualpa Yupanqui: además del confort, se merece un aplauso la brigada de cocina de su restaurante: imperdibles las empanadas y la sinfonía de dulces regionales.

Un poco más lejos del centro de Tafí, con su calle principal llena de tiendas, bares y heladerías, que en verano es exclusivamente peatonal, hay una posada que se destaca por su ambientación. Se llama La Guadalupe y es, por supuesto, una construcción de estilo mexicano que sorprende al visitante: cada cuarto es diferente pero en todos está el sello personal de una estética policromada.

Quien conozca Taxco, en el estado de Guerrero, México, se encontrará con varios recursos como los que sellan la fisonomía de aquella ciudad azteca: papel picado, amates, petates, tapices y objetos de colores vivos. A los pies del cerro Mala-Mala, es un remanso de paz. En Tafí del Valle cada uno encuentra su modo de pasarla bien: es también el lugar perfecto para no hacer nada.

Lugares de interés

Capilla de la Banda está ubicada a unas cuadras del centro. Se trata de un museo histórico, religioso y arqueológico de enorme interés turístico. Allí también funciona un puesto de venta de artesanías.

Estancia de los Cuartos es otra opción para ver una fábrica de quesos y recorrer la gran casona de estilo colonial. Suelen organizarse espectáculos de música y doma.

Valle de La Ciénaga, a 8 kilómetros del centro y 2.700 m.s.n.m., es un valle de alta montaña y bosques de alisos en las quebradas. Se encuentra una importante reserva arqueológica. Sólo para montañistas.

Circuito de la vuelta al valle es el que lo circunda por la ruta 325 y 10 kilómetros de la ruta 307. Rodeado por los cerros Muñoz, Ñuñorco y Mala Mala. Recorre hermosos faldeos, en su mayoría con asentamientos precolombinos.

Casa Duende, declarada de interés turístico cultural. Es un museo particular sobre personajes míticos de la cosmovisión de pueblos originarios. Se ven artesanías muy interesantes.

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(*) Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 15 de febrero de 2013

 

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