Glew, la ciudad que encantó a Soldi

La Capilla Santa Ana de Glew es un destino especial para vivir con agenda completa el calendario religioso.

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Ficha

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Cuando conocí el pueblo de Glew, cerca de 33 años atrás, sus calles eran transitadas por sulkies, volantas y jinetes y daba la impresión de estar a centenares de kilómetros de Buenos Aires.

Pasé inolvidables semanas recorriendo el lugar con mi inseparable caja de colores en busca de paisajes, cuando descubrí esta pequeña capilla inaugurada en 1905, año de mi nacimiento, rodeada entonces por un huerto lleno de frutales.

Ver sus paredes blanqueadas y su interior solitario y silencioso me dio la idea de llenar espacios existentes entre pilastras y lunetos, con pinturas pintadas al fresco que relataran la historia de Santa Ana, madre de la Virgen María. También pensé en incorporar a los temas bíblicos paisajes del lugar, para que éste quedara allí, sobre los muros del templo, como documento de una época.”

Así describe el pintor argentino su encuentro con Glew, donde durante 23 veranos se dedicó a cumplir su sueño: pintar las paredes de la Iglesia, relatar la historia de Santa Ana.

Tan fascinado quedó con el lugar –situado a sólo 30 kilómetros de Capital Federal, hoy ya sin sulkies ni volantas– que luego decidió comprar una casa e instalarse allí todos los años de diciembre a marzo.

 

La obra 

Trece son los murales que pintó en la capilla de Santa Ana utilizando la técnica del fresco a la manera renacentista, que consiste en trabajar con la pared húmeda y una mezcla de color y caseína.

La particularidad de la obra es que Soldi introdujo –en las escenas que recorren la vida de la santa– referencias al pueblo, personajes, vecinos y amigos. De este modo, si se observan las escenas con detenimiento, es posible descubrir la biblioteca de la localidad, molinos de viento y hasta la fachada de la propia capilla.

En total, Soldi trabajó en andamios desde 1953 hasta 1976; todavía hay vecinos que lo recuerdan, ya que se continuaba celebrando misa mientras él pintaba.

 

Colección

El gran cariño que tenía Soldi por Glew también lo llevó a donar su colección privada y, de esa manera, crear la Fundación Santa Ana Glew. Inaugurado en 1982, el edificio ubicado a una cuadra de la capilla, alberga sesenta obras originales del artista: óleos, dibujos, y grabados realizados entre 1927 y 1978, que abarcan las diferentes etapas de su obra denominadas amarilla, azul, blanca y académica.

Pero además de sus cuadros, pueden apreciarse el caballete en el que trabajaba, fotos en las que aparece con colegas como Antonio Berni y Quinquela Martín, cartas y telegramas.

La Fundación también cuenta con un salón de actos con capacidad para 200 personas, y los fines de semana se proyectan allí videos sobre la vida del artista realizados por su hijo mayor, el cineasta Diego Soldi.

La Biblioteca Pablo Rojas Paz, en homenaje al escritor tucumano y amigo del pintor, completa la obra, y durante las noches se convierte en la sede de una escuela primaria para adultos.

 

Nota publicada en la edición impresa del Diario PERFIL el 31 de marzo de 2012.

7 Comentarios en “Glew, la ciudad que encantó a Soldi

  1. german piuma-justo | 26/01/2014 | 14:58

    Lamentablemente nuestro pais se ha convertido en un basural,por donde se lo mire, villas,miseria,suciedad,nada se salva, ciertos lugares estan portegidos por enrrejados que contruyen los mismos vecinos.En Adrogué,por ej. hay una manzana de chalets,que está circuvalada por una alambrado de varios metros en todo su contorno.” Involución” es lo que sucedió en nuestro pais

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