Un Edén llamado Seychelles

Este paraíso africano no sólo tiene hospitalidad financiera para ofrecer. Delicias y aventuras en el océano Indico. Fotogalería.

Descubiertas por los árabes y codiciadas por ingleses y franceses, son el sueño del descanso universal. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

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Por Valeria Vizzon, Diario PERFIL

Hasta hace un par de semanas estas islas perdidas en el Indico, entre Africa, India y Madagascar, sólo eran conocidas por los expertos en destinos de lujo y contadísimos empresarios, celebrities y viajeros vip que las elegían para pasar unos días en un reducto exclusivo y soñado. Tan bellas y perfectas resultan que los británicos Kate y el príncipe William –hijo del príncipe Carlos y Lady Diana Spencer– las prefirieron para pasar su luna de miel, lejos de los paparazzi.

Hoy, las islas Seychelles ocupan los titulares de diarios, noticieros y búsquedas en Google por una razón ajena al turismo: una estadía de una cantidad imprecisa de horas que efectuó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, las Seychelles siempre estuvieron ahí, rodeadas de aguas azules, encandilando con su belleza de bosques tropicales, playas de arena blanca, piedras gigantes de formas únicas, tortugas inmensas y resorts en perfecta sintonía con el entorno natural.

Si bien en ellas no existe una cultura autóctona, han perdurado aspectos de orígenes africanos. El sombre moutia es el baile típico de las islas, con fuertes ritmos africanos y malgaches. En la música es donde se observa el sincretismo marcado por diferentes influencias: hindú, europea –francesa e inglesa–, china y árabe. De esta manera, una orquesta clásica está integrada por acordeones, banjos, violines, makalapos (un instrumento de cuerda), el zez (una cítara), tambores africanos y el bom, un instrumento arqueado.

Cercano a las bellísimas islas de Mauricio y Madagascar, el archipiélago de Seychelles cuenta en total con 115 islas, de las cuales sólo treinta se encuentran habitadas. Descubiertas por los árabes, su historia está marcada por siglos de dominación que se alternaron entre franceses e ingleses, hasta que en 1976 se declararon independientes.

La mayor isla es Mahé, y su capital, Victoria, una de las más pequeñas del mundo. Es sede de los organismos estatales, financieros y administrativos, y por su aeropuerto internacional, puerta obligada de entrada a la isla. La Clock Tower (o el “pequeño Big Ben”, como suelen llamarlo) constituye el ícono de la ciudad.

Praslin, a 15 minutos en avión desde Mahe, resulta la segunda isla en importancia, y atesora la playa más hermosa de Seychelles: Anse Lazio. Con arena blanca y rocas graníticas rodeadas de aguas de color turquesa, constituye una de las imágenes emblemáticas de la isla. Imperdible el Valle de Mai, un bosque virgen donde se encuentran los famosos Cocos de Mar, una semilla de entre treinta y cuarenta centímetros de diámetro que da una palmera exclusiva de la isla.

Actualmente existen 4 mil ejemplares de esta palmera, que es especie protegida desde 1978 y llega a medir 40 metros de altura. En La Digue, adonde se llega en ferry desde Praslin, el tiempo parece haberse detenido: no circulan automóviles, y todavía se usan carros con bueyes como medio de transporte. Anse Source d’Argent, coronada con rocas graníticas hasta la orilla, es el escenario perfecto para practicar buceo. Y en L’Union, hasta donde se puede llegar en bicicleta, aguardan las famosas tortugas, que habitan solamente en Seychelles y Galápagos (Ecuador).

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DATA

  • La mejor ruta: se accede a Seychelles vía Johannesburgo o Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. El vuelo Buenos Aires-Johannesburgo, ida y vuelta con impuestos: $ 9.765, y el tramo Johannesburgo-isla Mahé, $ 5.065 ida y vuelta con impuestos.
  • Idioma: el inglés y el francés son los idiomas oficiales y preponderantes, aunque el créole francés sea idioma comercial.
  • Hospedajes: los hoteles están en total armonía con su entorno. Hay confortables hoteles junto al mar, exclusivos bungalows y villas de lujo ubicadas en islas deshabitadas. Desde $ 1.000 por noche.
  • Gastronomía: el pescado, los mariscos y el arroz son los ingredientes básicos. Entre los platos criollos sobresalen la rougaille, una salsa de tomate que acompaña al pescado, y el carii coco, curry suave de carne o pescado con crema de coco.

6 Comentarios en “Un Edén llamado Seychelles

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