VIAJES DE PELÍCULA

Tras la huella del Agente 007 en Jamaica

Se puede conocer el lugar donde Ian Fleming escribió hace 60 años su primera novela de la serie Bond, “Casino Royal”.

Roger Moore, Ursula Andress y el resort donde Ian Fleming escribió "Casino Royal". [ Ver fotogalería ]

Las personas no autorizadas serán devoradas“, indica todavía un letrero a la entrada del “Jamaica Swamp Safari” para dar la bienvenida a visitantes de todo el mundo. Sin embargo, en lugar del malvado Kananga, hoy es la elegante Gabrielle Vernon la que atiende a los visitantes del pequeño zoo cerca de Falmouth, en el norte de Jamaica. Allí se rodó alguna vez la escena de la película “Live and let die” (Vive y deja morir) en la que Roger Moore, alias James Bond, sólo logra liberarse del cerco de cocodrilos saltando sobre sus lomos para alcanzar la tierra.

El dueño del pequeño zoo, que efectivamente se llamaba Kananga y que hizo de doble de Roger Moore, tuvo que hacer equilibrios cinco veces sobre los lomos de los cocodrilos antes de que se lograra la escena“, recuerda Gabrielle. En una ocasión, el zoólogo aficionado resbaló y por los pelos logró escapar de los voraces reptiles. Durante el cuarto intento, uno de los cocodrilos hincó los dientes en el pie del doble, quien, no obstante, continuó imperturbable con el rodaje. “En aquella época aún estaban al servicio de su Majestad auténticos hombres de acción“, dice Gabrielle con una sonrisa mientras lanza un trozo de pollo a la enorme garganta del cocodrilo Jonathan. Sus congéneres bostezan aburridos, porque hoy no aparece ningún agente secreto.

A excepción de un par de turistas, tampoco hay nadie en las cavernas Green Grott Caves, situadas a unos 20 minutos en coche al este de Falmouth. Por mucho que los ojos rastreen las paredes de la hermosa cueva cárstica, no se halla ni el más mínimo resto de Kananga, quien explota como un globo en la película.

El viaje continúa hacia Ocho Ríos, a la playa Laughing Waters. ¿Quién no se acuerda de aquella escena de la primera película de Bond, “Agente 007 contra el Dr. No” (en Hispanoamérica: “El satánico Dr. No”) en la que Ursula Andress, alias Honey Ryder, la primera chica Bond, emerge de las olas del Caribe en un biquini que, en aquellos tiempos, lucía sensacional?

Desgraciadamente, hoy sólo se puede acceder a este lugar de rodaje con un permiso especial, ya que se encuentra en el terreno de una casa de huéspedes del gobierno. Sin embargo, dejando de lado las hermosas hojas rojas de la flor de cera, este pedazo de playa sin Honey Ryder no es tan espectacular para que una visita sea obligatoria.

Un lugar precioso que sí es accesible para todo el mundo se encuentra a cientos de metros de distancia, donde un pequeño río llamado Dunn River vierte sus aguas al Caribe desde una cascada de 200 metros de alto. Aquí, Honey dejó bañar sus piernas delgadas por el agua que caía desde la altura y hechizó a James con sus ojos anhelantes. Lo que en la película da la impresión de ser un lugar idílico y aislado resulta ser en realidad un sitio lleno de turistas bulliciosos.

Mejor abandonar rápidamente este lugar, que ya no tiene nada de romántico, y seguir hacia el este, hasta que asoma en la costa la pequeña población de Oracabessa. Los visitantes necesitan un buen sentido de la orientación o a un guía que conozca la localidad para encontrar la entrada del resort “Goldeneye”.

Aquí, Ian Fleming escribió hace 60 años su primera novela de la serie Bond, “Casino Royal”. Después de haber trabajado algunos años como agente secreto para la Marina británica durante la Segunda Guerra Mundial, Ian Fleming mandó construir aquí en los años 1946 y 1947 una pequeña mansión para huir del triste invierno inglés.

Vale la pena hurgar en los libros desparramados en la casa, para descubrir varios paralelos entre Bond y su creador. Dicen que ya como adolescente, a Fleming le gustaba más cortejar a chicas lindas que dedicar su tiempo a estudiar en el riguroso Colegio Eton o, más tarde, en la academia militar en Sandhurst. Después de intentar, con poco éxito, hacer carrera como periodista, corredor de bolsa, banquero y diplomático, Fleming le quitó la mujer a un magnate de los medios. Durante la Segunda Guerra Mundial, ascendió rápidamente a asistente del almirante de la Marina John Godfrey y fue nombrado capitán de fragata.

Una de las primeras misiones que le asignaron, en Gibraltar y el sur de España, se llevó a cabo con el nombre en clave “Goldeneye”. Otras tareas lo llevaron a Moscú y a Jamaica y le permitieron entrar en contacto con agentes especialmente seleccionados de los servicios secretos británicos y estadounidenses. Así pudo reunir suficiente material para escribir más tarde sus historias.

Cuando un día se encontró con el libro “Pájaros de las Indias Occidentales”, cuyo autor se llamaba James Bond, Fleming escogió este nombre para el héroe ficticio de sus novelas. “Bond es el sueño de un escritor con la persona que podría haber sido él mismo“, dijo alguna vez Fleming. “Un cuento de hadas para adultos“. Con el auténtico James Bond, de carne y hueso, Fleming se reunió una vez en el “Goldeneye”.

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