Fotos | Así reflotaron al “Costa Concordia”

El crucero volvió a flotar esta semana por primera vez desde su naufragio el 13 de enero de 2012. Un trabajo titánico.

Comenzó la penúltima fase del proceso en la Isla de Giglio (centro) antes del desguace del Costa Concordia, con su elevación dos metros por encima de la plataforma submarina en la que se encontraba apoyado desde el pasado septiembre y con el traslado 30 metros mar adentro. Fotos: AFP [ Ver fotogalería ]

Ficha

18 de julio de 2014

El crucero “Costa Concordia” volvió a flotar esta semana por primera vez desde su naufragio el 13 de enero de 2012 frente a la isla toscana del Giglio, en el que murieron 32 personas, en una operación sin precedentes. El crucero de 290 metros de eslora está siendo reflotado en una amplia operación para ser trasladado a un desguace en Génova (noroeste de Italia).

“El barco está flotando. Está un metro por encima del fondo”, anunció en conferencia de prensa Franco Porcellacchia, uno de los ingenieros responsables de la operación de reflotamiento. Para reflotarlo, los equipos de salvamento inyectaron aire en los 30 cajones que rodean el buque, de 115.000 toneladas de peso, para auparlo los dos metros necesarios.

Una vez a flote, el crucero fue desplazado unos 30 metros hacia el mar al este de la isla y posicionado sólidamente con ayuda de 36 cables de acero y 56 cadenas, explicó este lunes el dueño del barco. “El riesgo es que el barco se quiebre o que las cadenas cedan”, explicó el director de esta operación, el sudafricano Nick Sloane. A partir de ahi, el buque pudo ser remolcado hasta Génova, dos años y medio después de su naufragio.

El traslado del Costa Concordia de la isla del Giglio al puerto de Génova no implicará ningún riesgo ambiental, dijo el ministro italiano del Medio Ambiente, Gian Luca Galletti, ante las exigencias de Francia. “Como ya he explicado personalmente a la ministra Royal, las directivas del Ministerio del Ambiente son exigentes e inflexibles. Los controles son constantes y rigurosos”, declaró Galleti en una nota, respecto a las garantías de seguridad exigidas por la ministra francesa de Ecología, Segolene Royal.

Por su parte, el grupo ecologista italiano Legambiente, junto con la organización Greenpeace, vigila el traslado del crucero Costa Concordia hasta su desguace en Génova, para contabilizar los daños medioambientales que pueda causar este rescate. “Estamos trabajando, junto con Greenpeace, para desarrollar un una labor de control de la nave y monitorizar su traslado a Génova (norte)”, dijo el responsable del sector del mar de Legambiente, Sebastiano Venneri.

El ingeniero sudafricano Nicholas Sloane declaró que el traslado podría retrasarse algunas horas debido a las dificultades de trabajar bajo agua con cadenas que pesan toneladas y con las que han sido afianzadas al barco las cajas de acero que servirán como flotadores. “Hemos tenido algunos problemas e imprevistos con las cadenas, pero aún estamos en tiempo”, dijo al respecto el responsable de la Protección Civil, Franco Gabrielli.

De tragedia a destino turístico. Desde hace meses cientos de turistas acuden día a día a la isla del Giglio, en Italia, para visitar lo que queda del Costa Concordia, el crucero que naufragó y dejó 30 muertos al chocar contra una roca. Bajo la premisa de “turismo macabro”, las personas dedican varios días de sus vacaciones a pasear en la isla, que según los lugareños ha triplicado el número de visitas en los últimos meses.

Según autoridades locales, a la isla llegan en promedio ocho mil turistas al mes, a quienes se les cobra un euro por la visita. Por otro lado, en el puerto esto ha sido aprovechado por los comerciantes que ofrecen paseos en bote por los alrededores de la isla y también por los restos del Costa Concordia por 25 euros. Sin embargo, para otros el naufragio representa una “herida abierta” en medio el océano y que transmite una profunda sensación de tristeza.

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