COSTA ATLÁNTICA / ARGENTINA

Miramar: para todos los gustos, los 365 días del año

Es un hecho: el balneario logró instalarse como destino turístico constante. Cabalgatas, trekking, buceo o avistaje de ballenas. Al natural, y para todos los gustos.

22 kilómetros de playas, paseos costeros en bicicleta, buceo, pesca, avistaje de ballenas y cabalgatas a orillas del mar. Vida al aire libre a pleno. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

Por Alejandro Bellotti, desde Miramar (Diario PERFIL)

En noviembre de 1974, y con 20 mil kilómetros sobre el lomo, Germán Blanchard destacaba en una entrevista que le hizo un diario texano: Miramar es la ciudad de las bicicletas, tiene 10 mil habitantes y 14 mil bicicletas. El joven miramarense, de 24 años, había decidido unir su ciudad con Estados Unidos… en bicicleta. Si bien entonces la cifra –según Blanchard– reportaba más bicicletas que habitantes, hoy los números, algo difusos, permiten arrimar un índice similar.

A diferencia de lo que ocurría hace algunos años, Miramar se acostumbró a recibir visitantes todo el año, sobre todo los fines de semana, cuando la tropa marplatense se estira hasta la ciudad vecina para aprovechar servicios hoteleros y gastronómicos de alto handicap a mejores precios.

Entre líneas. La ciudad es pequeña y está sembrada con bulevares, plazoletas y diagonales que la cortan. No hay semáforos. Se respira la tranquilidad que exudan algunos pueblos de provincia, donde la siesta se ejecuta con subordinación. Los chalets forrados con piedra se entrelazan con la hilera de edificios que se erigen en el centro, sobre la costa. Allí, los locales comerciales permanecen en su mayoría cerrados fuera de temporada, aunque ahora, gracias a una iniciativa gubernamental, muralistas y grafiteros locales pintan las cortinas metálicas bajo la consigna “Raquel Forner y su relación con Miramar”.

Además de sus 22 kilómetros de playas, Miramar busca posicionarse como un emblema de turismo natural. No es extraño, entonces, que se organicen allí competencias deportivas al aire libre y se promocionen circuitos de trekking, kayak, sandboard, excursiones en cuatriciclo por las dunas o un singular avistaje de ballenas.

Entre árboles. El aire es más fresco, más húmedo también. El sol se escurre por los intersticios del cortinado de ramas profusas. Y lo hace en pequeños haces de luz, que apenas logran proyectar las sombras de ciclistas y caminantes que recorren el Vivero Dunícola Florentino Ameghino, un extenso bosque de 502 hectáreas forrado con acacias, pinos y eucaliptos plantados hace décadas para fijar las dunas.

Bernardo Holguín tiene 76 años, y nació a metros del lugar, de donde nunca se fue: “Cuando era chico, antes que plantaran los árboles, éstas eran dunas gigantes, y nos tirábamos con mis amigos desde la cima de la duna más alta. Caíamos rodando todo el trayecto hasta el suelo”. Holguín es el hombre indicado si se pretende realizar una cabalgata por el predio (calle 16 y 47).

Otro bosque, algo más místico que el Vivero, es otro de los paseos obligados. Se trata de un espacio de 400 metros cuadrados donde, según reza la leyenda, se concentra un índice fenomenal de energía. El Bosque Energético es visitado tanto por devotos como por descreídos. Es común ver a gente abrazada a un árbol o con una rama efectuar increíbles trucos de equilibrio.

Miramar es ideal para bautismos, tanto de buceo (en Aventura 4 Elementos, Av. Costanera 2085, los novatos son guiados por instructores con la seguridad que brinda un estanque de agua templada con 4 metros de profundidad y plagado de peces), como de vuelo (el aeroclub dispone de avionetas y planeadores, y el vuelo dura 20 minutos), para obtener unas vistas magníficas de una ciudad en constante transformación.

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