Italia, diez carnavales para descubrir

Más allá del famoso carnaval de Venecia, Italia tiene una larga tradición en festivales, de norte a sur, fascinan por su encanto, disfraces y festejos populares.

El Carnaval de Venecia se celebrará del 7 al 17 de febrero, pero el tradicional "Vuelo del Ángel" será el domingo 8 de febrero. Foto: AFP [ Ver fotogalería ]

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Italia tiene una larga tradición en festivales, de norte a sur, con el de Venecia a la cabeza pero muchos otros que fascinan por su encanto, disfraces y festejos populares. A continuación, algunos de los carnavales más destacados de Italia, que se celebran en los próximos días.

Sauris (Udine, norte, 14 de febrero): hay gran expectativa por la “noche de las linternas”, cuando un largo cortejo de máscaras de madera y una fila de seguidores cruzan el pueblo se adentran en el bosque de los Dolomitas, cubierto de nieve, para celebrar carnaval y tomar “vin brulé”, vino caliente. Son las celebraciones más antiguas del arco alpino y sus principales máscaras, Rölar y Kheirar, representan respectivamente la vida y el diablo, el bien y el mal. La figura positiva de Kheirar tiene una escoba en la mano, que usa para golpear las puertas de las casas donde quiere entrar para barrer simbólicamente el invierno, propiciando la llegada de la primavera.

Ferrara (norte, 12 al 15 de febrero): bailes, torneos caballerescos y banquetes medievales animan los edificios históricos y el centro de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad. Este año los festejos están dedicados a la figura de Anna Sforza, esposa de Alfonso I d’Este, y proponen los fastos de la corte de damas, caballeros y juglares renacentistas. Durante el carnaval se abren los edificios y se organizan bailes de disfraces, obras de teatro, conciertos y fuegos artificiales.

Coumba Freida (Val d’Aosta, norte, 14 de febrero): es el carnaval más misterioso y rico en historia de todo el valle de San Bernardo, donde todos los pueblos -Allein, Ollomont, Valpelline, Doues, Etroubles, Bionaz, Gignod, Roisan, Saint-Oyen y Sant-Rhémy-en-Bosses- celebran esta fiesta recordando el paso de Napoleón durante la Campaña de Italia. Las “landzettes”, raras máscaras de los protagonistas del carnaval, recuerdan en efecto los uniformes napoleónicos. Los trajes se realizan con lentejuelas y espejitos que reflejan la luz para expulsar los espíritus malignos. También hay un oso que representa la cercanía de la primavera, y durante la fiesta las máscaras entran en las casas, bailan en la calle y comen lo que les ofrecen en la plaza.

Cortina (norte, 12 al 17 de febrero): a lo largo de la pista Fiames se realiza el carnaval de Cortina, conocido como Corsa dei Sestieri. Es una posta de esquí de fondo que el domingo 15 de febrero involucra a toda la población, y donde los esquiadores visten los trajes tradicionales de su barrio, con un color específico. Además el Mardi Gras, 17 de febrero, habrá un desfile de seis carros alegóricos de cada barrio en el corazón de la ciudad y un concurso de disfraces para niños. El cortejo termina con teatro en dialecto local, conciertos y un baile sobre hielo.

Palma Campania (Nápoles, sur, 15 al 17 de febrero): máscaras y carros alegóricos son los protagonistas del carnaval, que culmina con la exhibición y desafío musical de grupos de folklore. Se trata de una competencia de tradición napolitana con dos bandas distintas acompañadas por un maestro, junto a instrumentos de viento y percusión, que realizan una canción del repertorio popular, siempre en dialecto. Los momentos más sugestivos del carnaval son el desfile de máscaras, la marcha de cuadrillas y las degustaciones en restaurantes y cantinas. Gana el carnaval la cuadrilla que recibe más votos por su repertorio, coreografía y la habilidad del maestro.

Mamoiada (Cerdeña, del 15 al 17 de febrero): el carnaval se celebra con la danza de los Mamuthones, a pocos kilómetros de Nuoro. Hombres con bellas máscaras de madera oscura, aferradas al rostro con tiras de cuero y un pañuelo bajo el mentón, desfilan lentamente en fila india por las calles de la ciudad. Visten pieles de oveja negra con pesadas campanas de varias dimensiones, unidas como collares. Semejantes a grandes animales en esclavitud o personas capturadas y resignadas, representan la derrota y la prisión: junto a ellos desfilan sus antagonistas, los Issohadores, figuras carnavalescas coloridas y briosas que dan movimiento a la procesión, con jubones rojos, pantalones blancos y botones de oro. Es un rito carnavalesco sugestivo e insólito, cargado de símbolos y dramatismo, que encierra los misterios de la civilización agropastoral sarda y sus antiguos ritos paganos.

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