ARGENTINA

Recorriendo la Ruta del Vino en época de vendimia

La Ruta del Vino abarca más de 200 mil hectáreas y 26 mil viñedos extendidos de Norte a Sur. Degustaciones y hospedajes exclusivos en algunas de las 1300 bodegas.

Bodegas sanjuaninas. [ Ver fotogalería ]

Uno de los honorables embajadores de la Argentina en el mundo es el vino. Un orgullo que crece al calor de las producciones vitivinícolas que se extienden ya por todo el país, y lograron ser exportadoras de primer nivel. La historia se remonta a la época de la colonización. Durante más de 500 años las producciones fueron tomando diversos colores y taninos, resultado de cepas que lograron importantes premios internacionales como el Malbec. Una uva de origen francés, que por la bonanza de las tierras argentinas supo regenerse con un talante único en el mundo. Grandes y pequeñas empresas familiares ofrecen visitas al turista donde se aprende de elaboración y cosecha. La Ruta del Vino es uno de los circuitos más tentadores, para maridar la “bebida nacional” con paisajes de gran belleza natural.

Regiones y particularidades

Los vinos de cada región son diferentes entre sí, y cada zona tiene variedades que la distinguen. La elección del terruño ideal para cada línea es una de las preocupaciones constantes de las bodegas. Si bien las primeras producciones se dieron en Santiago del Estero, posteriormente Mendoza se instaló como uno de los lugares más benéficos. El clima seco, las aguas de deshielo y la altura de los suelos fueron elementos de suma importancia para cultivos que lograron características de excelencia.

Las mejores bodegas se encuentran en las provincias de Cuyo, el Norte, el Centro y la Patagonia, donde se erigieron fincas rurales que hasta disponen de hoteles exclusivos en las mismas viñas. Como nueva alternativa ofrecen la vinoterapia. A las visitas guiadas y degustaciones también se suman otros recorridos, como programas de cosecha, museos, almuerzos al aire libre, cabalgatas y especiales cenas en las oscuras cavas rodeadas de barricas.

El turismo del vino hace años que está en pleno auge y destinos como Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Neuquén y Río Negro invitan a los visitantes a recorrer sus campos pintados de colores violetas, marrones y verdes. Un tesoro argentino de intensos aromas. Para poder disfrutar habrá que preparar el paladar. Luego cualquier argumento será motivo de brindis.

Lugares destacados

Una guía ideal para recorrer las localidades más destacadas en producción vitivinícola es la Ruta 40, que une de Norte a Sur los mejores viñedos. Para comenzar, la provincia de Salta se destaca por la bondad de sus valles en escenarios a más de 2 mil metros de altura. En Cafayate, se elabora una de las cepas blancas más distintivas a nivel mundial: el Torrontés. Dos de las bodegas destacadas son “Animaná” y “Echart”.

Descendiendo se arriba a Catamarca donde se prestan más las variedades rosadas y blancas en un relieve montañoso y de clima variable. La mayor cantidad de producciones están en Tinogasta. Para visitar: Bodegas Don Diego y Bodegas Cabernet de los Andes. La Rioja tiene excelentes variedades especialmente en Chilecito, Anillaco, Sanagasta y Famatina, cuyo Torrontés fue reconocido internacionalmente. Entre las bodegas más importantes se encuentra “La Riojana Cooperativa Vitivinifrutícola” que funciona desde 1940. Mientras que la de más alta tecnología es la ex Menem, en Anillaco, que desde 1998 lleva el nombre de San Huberto.

En el caso de la provincia de San Juan, el Vallle de Tulum es el principal productor de uva, con el beneficio de un clima seco y templado que logran las condiciones óptimas para el Syrah. Y si bien las bodegas utilizan maquinarias modernas, aún hoy es posible apreciar las barricas de roble donde se añejan las más preciadas etiquetas. La bodega más importante es “Graffigna”, pero entre las más jóvenes se puede visitar Callia. Haciendo un apartado de pocos kilómetros vale la pena llegar hasta Córdoba, en el corazón del país, donde se produjo uno de los primeros vinos que se llamaba Lagrimilla.

Los destinos a recorrer son el Departamento Colón y Colonia Caroya, dedicados a los vinos artesanales. Imperdibles: Establecimiento El Bosque y Bodega Las Cañitas. En la Patagonia, lo mejor está en el Alto Valle de Río Negro, donde se produce la mayor cantidad de frutas del país. Y entre las cepas más desarrolladas se ve Pinot Noir, Semillón y Merlot.

Mención aparte

En la provincia de Mendoza, es la principal actividad de la agricultura. Cuna del mejor Malbec, es donde se encuentra la mayor cantidad de bodegas. Clasificada como una de las ocho capitales del vino a nivel mundial, el paisaje invita al tour por bodegas y extremas aventuras entre nieve, ríos y montañas. Ante la más importante infraestructura, ofrece visitas guiadas, cursos o personalizados viajes sensoriales.

Tres pasos básicos. Para aprender a degustar de manera muy simple las diversas variedades es necesario seguir algunos pasos básicos. Primero apreciar la tonalidad inclinando la copa sobre un fondo blanco, luego apenas hacer girar el líquido para teñir las paredes cóncavas y poder así sentir el perfume de la cepa, su fermentación y aroma. Por último, tomar un sorbo pequeño y mantenerlo en la boca por unos segundos para identificar el sabor antes de tragar.

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