Aruba, donde el Sol nunca duerme

La isla feliz tiene motivos para no perder la sonrisa: 365 días de sol, una de las mejores aguas del mundo, cerveza propia y playas con esplendor marino. Fotos.

Territorio autónomo de los Países Bajos, es una suerte de Babel pero con final feliz. Allí viven poco más de 100 mil personas, de 96 orígenes diferentes. Heterogénea, incomparable, todo celebra la vida en este rincón del Caribe. Fotos: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

Ficha

Región:

Con quién ir: , ,

Ideal para: , , ,

Por Cecilia Di Lodovico (Diario PERFIL)

Es de noche, pero la oscuridad no impide el deseo de sumergirse en el mar silencioso y sereno. Al igual que en el día, la temperatura dentro y fuera del agua es perfecta. La música que suena en los hoteles llega a la arena blanca como un murmullo. La fiesta del día continúa bajo las estrellas. Los arubeños no mienten: Aruba es una isla feliz. Y esto vale para familias, parejas o grupos de amigos.

Aruba reúne todas las características para ser un destino vacacional perfecto. Es una isla maravillosa y plena de belleza natural donde también hay sol y calor los 365 días del año. Además, se encuentra a sólo unas horas de avión de Estados Unidos o Latinoamérica. Es un destino único al alcance de todos“, resume Alfonso Manuel de las Heras Jansen, subgerente de Riu Palace, uno de los hoteles de lujo frente al mar.

La isla posee encantadoras playas y una amplia gama de atracciones. Anclada en pleno Caribe, tiene durante todo el año una temperatura media 28ºC, constantes vientos alisios, poca humedad y se ubica fuera del área de huracanes. Cuando el cielo es claro, se alcanza a ver la costa de Venezuela desde Baby Beach, la playa estelar.

Los platos típicos y la cocina internacional lucen algo en común: la variedad de la textura de los sabores, probable herencia del mix de influencias plasmado en una cultura repleta de colores que es muy difícil de encasillar. Aún así, a la parrilla, asado, al horno o frito, el plato nacional es “la pesca del día”, principalmente la barracuda, servido con una salsa criolla de caldo, frescas hiervas y vegetales picados.

En Aruba viven 106.969 personas de 96 nacionalidades, procedentes de Sudamérica, Norteamérica, Europa y Asia, que se unen a la mezcla de nativos con ascendencia holandesa, africana, española y aborigen Caquetío. Semejante heterogeneidad puede confundirse con ausencia de identidad, aunque esa misma diversidad es su marca.

La lengua nativa, el Papiamento, es la síntesis perfecta de ese “ser” arubiano. Bien podría encajar en el mito bíblico de la Torre de Babel, pero con final afortunado. Después de todo, estando en Aruba no hace falta alcanzar el cielo para llegar al paraíso.

Papiamento, que se traduce como “hablando”, fue reconocida lengua oficial, además del holandés, en 2003. El idioma tiene raíces afroportuguesas, producto del intercambio de esclavos y nació de la necesidad elemental de comunicarse con idiomas nativos diferentes, por lo que utiliza una estructura gramatical simple y un léxico limitado.

Otra curiosidad que exhibe es la existencia de un desierto en su interior. El Parque Nacional Arikok, un área natural preservada de 34 km2, es una reserva ecológica que va desde la costa norte hacia tierra adentro. El paisaje compone, entonces, otro contraste único: seco y húmedo. De un lado, grandes extensiones áridas en las que crecen cactus y plantas de aloe, del otro, florece la vida marítima.

Antes de visitar la profundidad del Mar Caribe, hay otra atracción en tierra firme. En las cuevas, los rayos del sol se filtran a través de cámaras internas que albergan cientos de murciélagos que vuelan cerca de los visitantes sin provocar más daño que un buen susto. En las paredes de piedra, además, se pueden ver pictogramas de la tribu Arawak, uno de los tesoros escondidos de Aruba.

La bebida merece un párrafo aparte. Es difícil pasar por la isla sin haber probado una cerveza Balashi bien fría. Otro motivo de orgullo para los arubeños es el agua. “La segunda mejor del mundo“, repiten. El proceso de desalinización mediante la filtración del agua a través de corales, da como resultado un líquido fresco y sabroso que fluye directamente del grifo y es embotellado por la Compañía Tropical Bottling. Y no hay que dejar la isla sin probar el “Aruba Aruba”, un trago que levanta.

Aruba también ofrece el mejor buceo del Caribe. Las ruinas de Pedernales combinan grandes piezas esparcidas entre formaciones de corales. Los buzos pueden ver vasijas y sistemas de conducto remanentes de los tanques de aceite o torpedos de algún submarino alemán de la II Guerra Mundial. Las ruinas de California es un lugar para buceadores más experimentados. Las de Antillas, una de las más antiguas del Caribe. Si todo esto no fuera suficiente, hacer compras es la isla es otro paraíso, pero del consumo.

GALERÍA DE FOTOS

Deja un comentario