FLORENCIA / ITALIA

En Florencia el pasado cobra vida

La ciudad se renueva. A los palacios se suman galerías modernas, remodelación de plazas y restaurantes. Galería

"DAVID". El original, en la Galería de la Academia. Hay dos réplicas. [ Ver fotogalería ]

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Por Ondine Cohane (*)

Con sus tesoros renacentistas y majestuosos palazzi centenarios, Florencia recibe el trato de museo viviente, pero también es una ciudad con vibrante cultura contemporánea. En estos días es más difícil sostener ese mito, debido en parte a Matteo Renzi, el alcalde de 35 años elegido en 2009 con la promesa de revolucionar la capital toscana.

Por todas partes hay evidencia del rejuvenecimiento. Se han renovado plazas, han brotado galerías de arte contemporáneo y palazzi de la vieja escuela se han convertido en restaurantes de moda. El tráfico también ha mejorado, una buena noticia.

1º día. Duomo, a pie

Una de las primeras acciones de Renzi como alcalde consistió en convertir el corazón simbólico de Florencia en una piazza pedestre. Otro hito que recibió el toque peatonal es la Piazza de Santa Maria Novella. Libre de andamiajes y con familias italianas en lugar de los vehículos que solían aparcarse, la restaurada fachada de mármol negro y blanco de la basílica es más impactante que nunca, como el próspero vecindario que la rodea.

Florencia tal vez sea famosa por sus viejos maestros, pero su paisaje de arte contemporáneo se está calentando con For Gallery (Via dei Fossi, 45r, Biagiotti Arte Contemporanea (Via delle Belle Donne 39) y Galleria Alessandro Bagnai (Via del Sole 15r) y el Museo Nazionale Alinari della Fotografia (Piazza Santa Maria Novella 14).

Florencia aprecia sus clásicos, y los restaurantes nuevos son pocos y distanciados. Eso podría explicar la instantánea popularidad de Osteria Tornabuoni (Via dei Corsi 5r), un palazzo histórico sobre una calle comercial de moda. Dentro de los platos sencillos, figura el pan maccheroni con ragú de cordero y risotto con alcachofas violetas (las pastas desde 11 euros).

Los emparedados panini elaborados al gusto alguna vez fueron la norma en Italia. Ino, cerca del Ponte Vecchio, busca el regreso de ese placer del almuerzo con focaccia fresca. Escoja entre más de veinte variedades de quesos, incluyendo pecorino y gorgonzola, y agregue algo de mortadela y salami (desde 5 euros).

2º día. Más allá del Arno

Cruce el río Arno hacia la menos visitada margen izquierda para encontrar auténticos tesoros florentinos. Busatti es una pequeña tienda familiar que vende delicada ropa blanca, bordados, tejidos a mano, desde 1842 en el pueblo toscano de Anghiari.

Después de medio siglo de abandono, Jardínes de Villa Bardini volvió a abrir las puertas en 2005, y los florentinos adinerados se pasean entre sus cuatro hectáreas de floridas terrazas y huertas. Las impactantes vistas desde la cima ofrecen fotografías espectaculares del Duomo, Santa Croce y Fiesole. Si tiene tiempo, visite el Museo Roberto Capucci, en Villa Bardini, inaugurado como un impresionante archivo de la moda del diseñador romano.

La vida nocturna veraniega de Florencia se centra en pequeños bares de aperitivos que cobran vida después de la cena. Uno de los favoritos es Volume (Piazza Santo Spirito, 5r) en una ex carpintería. En las noches frescas, el bar se llena con una variada pero bien parecida multitud, desde editores de moda hasta estudiantes, quienes anclan una esquina de la festiva Piazza Santo Spirito.

3º día. Los olvidados

En una ciudad de impresionantes exhibiciones artísticas, busque las joyas más chicas. Entre las obras olvidadas está la Procesión de los Magos, de Benozzo Gozzoli, restaurada en el Palazzo Medici Riccardi. Comisionado por Cosimo De Medici en 1459, el fresco convirtió a la capilla en una visión del paraíso, imaginada por la recién emergente clase comerciante.

Emulando a París y Berlín, una playa urbana ha varado en el río Arno, en San Niccolo; una amplia franja de arena salpicada con sombrillas, sillas y florentinos en traje de baño. A diferencia de esas ciudades, la arena de aquí es natural, un sitio ideal para saborear un espresso con aroma a sol.

 

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(*) The New York Times / Travel. Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 9 de junio de 2012