Así se celebra el carnaval en el helado invierno de Canadá

En Quebec los inviernos son largos, fríos y oscuros pero esto no impide a los habitantes celebrar un carnaval que dura dos semanas. Carreras entre el hielo y “caribú”.

En este parque también se puede bajar en un neumático por las colinas cubiertas de nieve. Foto: dpa [ Ver fotogalería ]

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En Quebec (Canadá) los inviernos son largos, fríos y oscuros pero esto no impide a los habitantes de esta ciudad celebrar el carnaval durante nada menos que dos semanas, con un muñeco de nieve de dos metros de altura, una competición de piragüismo en el río San Lorenzo y una tradición antiquísima.

El movimiento del río hace que se eleven témpanos de hielo que pueden alcanzar una altura de varios metros. La situación puede cambiar en cuestión de segundos. Y justamente este es el desafío para los deportistas que se desplazan en canoa entre las masas congeladas. “Hay que remar, correr y encontrar el mejor camino“, explica uno de sus participantes. En la competición, que se desarrolla entre Québec City y Lévis, en la otra orilla del río, participan equipos de hombres, equipos de mujeres y equipos mixtos.

Mientras que los piragüistas están tan concentrados que no se dan cuenta del frío que hace hasta después de la competición, los miles de espectadores en ambas orillas comienzan a tiritar rapidamente. Poco a poco, el frío penetra también en la ropa más caliente. Para calentarse sirve caminar con paso firme por la ciudad construida en colinas, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. O beber lo que aquí llaman “caribú”. Se trata de una mezcla de brandy, vodka, jerez y vino de Oporto, una bebida que rápidamente calienta todo el cuerpo, sobre todo cuando uno la toma en uno de los bares situados a lo largo de la Rue du Petit Champlain, en el corazón de la ciudad vieja de Quebec.

Allí puede ocurrir que el turista cree que ha bebido demasiados caribús: un muñeco de nieve de poco más de dos metros de altura camina y baila por los angostos callejones de la ciudad. Alrededor del muñeco se forma un grupo de personas que quieren tocarlo y dejarse fotografiar junto al “Bonhomme Carnaval” con su gorro rojo con borla y la banda multicolor que envuelve su prominente barriga. Nunca se sabe exactamente dónde aparece de repente el “Bonhomme”. Su presencia sí está asegurada cuando se otorgan premios, por ejemplo a los ganadores de los concursos de esculturas en nieve que se llevan a cabo en las Llanuras de Abraham (Plaines d’Abraham, en francés).

Este antiguo campo de batalla es actualmente un enorme parque de casi 100 hectáreas situado en medio de la ciudad y uno de los principales escenarios de las actividades del carnaval de invierno, sobre todo para familias. En este parque se puede jugar al hockey sobre hielo, practicar el esquí de fondo y bajar en un neumático por las colinas cubiertas de nieve. Sin embargo, para disfrutar de la actividad más popular no hace falta caminar lejos: la “Cabane à sucre” se encuentra directamente a la entrada del parque. En la ventanilla de la “cabaña de azúcar” se puede comprar por dos dólares canadienses un dulce típico parecido a un pirulí.

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