BRASIL

Chapecó, la ciudad que nunca hubiera querido ser “famosa”

Hoy invadida por camisetas verdes, carteles de homenaje y lágrimas, de un día para el otro Chapecó pasó a ser una de las ciudades más reconocidas del mundo.

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(3 de diciembre de 2016) Hace una semana, Chapecó era conocida en Brasil por ser un importante polo agroindustrial, por su feria agropecuaria y por el éxito del Chapecoense, un conjunto pequeño que en 2009 estaba en la Serie D y que este año había llegado a una final continental. En Sudamérica, también, el club estaba alcanzando cierta fama. Pero desde el momento en que el avión de la delegación se cayó en Medellín y dejó 71 muertos, la vida en Chapecó cambió para siempre. Por mucho tiempo, la ciudad no podrá dejar atrás su sino de tragedia. “Todo está diferente ahora: nos sentimos solos, silenciosos, cabizbajos“, explica Jennifer, habitante de la ciudad, a la agencia dpa. Y al instante, optimista, dice: “Será con mucha demora, necesitaremos tiempo, pero nos vamos a levantar“. Y para concluir, señala: “En esta tragedia, muchos perdieron a su hijo, a su amigo, a su esposo. Los que tuvimos suerte y no teníamos ningún pariente, en cambio, perdimos a nuestro equipo“.

De un día para el otro, por un motivo nunca deseado, Chapecó pasó a ser una de las ciudades más reconocidas del mundo. Y aunque los chapecoenses todavía no saben cómo reaccionar a ello, sí tienen certeza de algo: en vistas del terrible accidente que los puso en boca de todo el planeta, ellos hubieran preferido seguir siendo “anónimos”. En la noche del viernes, en vísperas del funeral colectivo, el mayor evento que se celebrará en la historia de la ciudad, Chapecó estuvo paralizada. Y así siguió durante el sábado, cuando fueron velados en el estadio del Chapecoense 50 miembros de la delegación del club, todos fallecidos en el trágico accidente aéreo de Colombia.

Vivo aquí hace 25 años, y nunca vi la ciudad tan triste“, cuenta una de las vendedoras de la zapatería Pittol, en el centro de Chapecó. “Antes las personas pasaban bromeando, riendo, ahora todo está apagado. Infelizmente, no habrá vuelta atrás”. La gran mayoría de los negocios de la ciudad que cerraron el viernes sólo abrirán de nuevo el domingo, o tal vez el lunes. Este sábado llegaron los cuerpos de los muertos a Chapecó, y en una ciudad de 200.000 habitantes, más de la mitad estará en el Arena Condá esperando a sus héroes. “Sensibilizada con Chapecoense, el negocio no abrirá sus puertas este 3 de diciembre“, se lee en la puerta de un negocio de celulares. “Por ocasión del velorio colectivo, no habrá atención”, figura en una casa que vende colchones. “En respeto a la familia chapecoense, permaneceremos cerrados“, dice un papel pegado a la entrada de un bazar.

Para todas las familias de Chapecó, amantes o no del fútbol, el accidente fue un golpe terrible. Hoy la ciudad está invadida por camisetas verdes y por afiches de homenaje. Y aunque el luto irrumpió en la mayoría de las casas, todavía aparecen señales de un pasado reciente que supo ser más feliz. En el centro de la ciudad, en un monumento grande se ve la imagen del arquero Danilo festejando con la leyenda: “Torcedor (hincha), gracias por batallar con nosotros este 2016. ¡Que se venga 2017!  “Queríamos ser conocidos por ser campeones, no por esto“, dice Márcio, mecánico, acompañado de su mujer y de su hijo. Y se lamenta: Ahora, somos el equipo con más hinchas del mundo, por la razón más triste de todas.

 

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