Dónde celebrar (o no) las Navidades más originales del mundo

Para aquellos que están buscando un lugar donde pasar una Navidad distinta (o, tal vez, escapar e ella), hay países donde esta festividad anual cumple con esas expectativas. Rusia, Japón, Cuba, Irán, Corea del Norte…

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Por Darío Silva D’Andrea (Perfil.com)

Para aquellos que están buscando un lugar donde pasar una Navidad distinta (o, tal vez, escapar e ella), hay países donde esta festividad anual cumple con esas expectativas. Algunos de estos países impensados celebran la Navidad con desenfrenado hambre de consumo mientras en otros lugares está prohibido cualquier tipo de celebración. Desde las ansias consumistas del moderno Japón hasta las navidades ateas de Corea del Norte.

JAPÓN

La Navidad tiene tanto éxito en Japón como en los países de mayoría cristiana, pero los japoneses no la celebran de forma religiosa, sino que la ven como un festival popular. La mayoría no relaciona esta fiesta con la natividad de Jesucristo como se recoge en la biblia, y solo los cristianos en Japón van a misa ese día. En Japón hay alrededor de 1.900.000 cristianos, apenas un 1 % de todos los creyentes de distintas religiones en el país.

Sin embargo, a todos les encanta la Navidad independientemente de sus creencias. La Navidad comenzó a celebrarse en Japón en 1904, cuando, según se comenta, la tienda de alimentos de lujo Meiji-ya, en Ginza, exhibió en la entrada de su establecimiento un árbol de Navidad. Un poco antes de diciembre muchos japoneses decoran sus hogares con el típico árbol y las luces de Navidad, y las tiendas se llenan de productos navideños.

La programación televisiva también se llena de especiales de Navidad, y se emiten un sinfín de películas navideñas. Los parques temáticos Tokyo Disney Resort y Universal Studios Japan en Osaka también ofrecen un gran volumen de actividades especiales durante esta época.La iluminación navideña también llena las calles de los colores característicos de esta festividad. Los niños japoneses también creen que, si se portaron bien en el año, Papá Noel les dejará un regalo en Navidad.

CUBA

El Año Nuevo era la principal celebración de las familias cubanas, pero en los últimos la Navidad recuperó terreno sin alcanzar, sin embargo, las dimensiones -ni los gastos- que en otros países. Durante décadas, la principal festividad cristiana estuvo prohibida por el régimen de Fidel Castro en tiempos de tensiones con la Iglesia católica. Con el pretexto de que los festejos interrumpían el trabajo en los cañaverales, eliminó el 25 de diciembre del calendario como día feriado. Por decreto, esos días de asueto desaparecieron en la isla. La ausencia de la Navidad en el calendario revolucionario duró 27 años.

Los árboles navideños no existían y nadie compraba regalos. No había misas ni villancicos. Las familias creyentes la siguieron celebrando en privado, pues el país era oficialmente ateo (hasta 1991), y nadie quería tener problemas con los CDR, los Comités de Defensa de la Revolución creados en 1960 para vigilancia vecinal. Pero el espíritu navideño empezó a surgir tímidamente después de la visita del papa Juan Pablo II, en 1998, cuando Castro restituyó el feriado.

Raúl Castro entabló en 2010 un diálogo con los obispos católicos, cuyo primer fruto fue la excarcelación de unos 130 presos políticos. Además, restituyó a la Iglesia inmuebles confiscados en los años 60 y asistió a la inauguración del primer seminario abierto en la isla en medio siglo. Esta nueva relación permitió que el cardenal Jaime Ortega celebrara en 2010 la primera misa navideña en una cárcel cubana desde 1959. Ahora los obispos difunden mensajes de Navidad por la televisión, algo impensable bajo Fidel. El fin de la enemistad con Washington también significó un gran cambio en las costumbres de los cubanos.

Las familias cubanas se reúnen en Nochebuena para cenar carne de cerdo y congrí (arroz con frijoles) y en todo caso son un preámbulo del Año Nuevo, que coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución. A la Misa del Gallo suelen asistir aquéllos que viven cerca de una iglesia. La cena navideña cubana en las pocas casas que la celebran puede ser la de cualquier otro domingo de fiesta en Cuba: lechón asado, yuca con mojo, frijoles negros o el tradicional congrí o arroz moro de la isla. Algunas familias ahorran para poder comprarse un turrón español, otras hornean buñuelos de yuca o boniato, comidas tradicionales cubanas. ¿Para brindar? Vino o cerveza, si hay.

Para los turistas, la Navidad es aún más visible. Cadenas de tiendas estatales venden canastas navideñas con un surtido de vinos, licores y turrones, mientras restaurantes del Estado y privados promocionan cenas de Nochebuena. Los hoteles lanzan promociones, como el “Ambos Mundos”, donde vivió el escritor estadounidense Ernest Hemingway, que ofrece una cena de Nochebuena de cuatro platos y “mojitos” de coctel.

Este año, debido al luto impuesto por el gobierno de Raúl Castro por la muerte de su hermano, quedó prohibido celebrar Navidad y el Año Nuevo en espacios públicos de la isla. La prohibición también aplica a toda actividad bailable o musical que se pueda realizar en espacios abiertos.

CHINA

En China, tierra de Confucio y Mao Tse Tung, la Navidad prácticamente no se celebra pues fue prohibida por el gobierno comunista hace dos años. Pero eso no quiere decir que no esté presente, sobre todo a través de la fabricación de productos navideños para su exportación. Hasta hace pocos años, la Navidad era sinónimo de trabajo para los fabricantes y de salarios más elevados para cientos de miles de trabajadores migrantes en el sur del país, pero la caída de las exportaciones a Europa y Estados Unidos, debido a la crisis económica, los afectó.

La gran mayoría de los 1.300 millones de habitantes del país ve la Navidad como el equivalente occidental del Año Nuevo lunar chino o Festival de la Primavera, que dará la bienvenida al año de la serpiente el 10 de febrero próximo. Los 40 millones de cristianos estimados que hay en China participan en celebraciones públicas o secretas, casi siempre sin hacer publicidad. Algunas familias de clase media intercambian postales y regalos de Navidad, mientras que los hoteles de lujo reúnen a los expatriados en grandes fiestas. Los centros comerciales, por su parte, aprovechan los temas navideños para atraer a más compradores en el período anterior al gran consumo por el Año Nuevo. Las tiendas más pequeñas colocan árboles de Navidad, guirnaldas y luces, que a veces se quedan puestas todo el año en muchos restaurantes.

RUSIA

Los festejos navideños en Rusia comenzaron hace 300 años, cuando, después de un largo viaje por Europa, el zar Pedro el Grande llevó a casa el árbol de Navidad y varias tradiciones más. El protagonista de la Navidad rusa es Papá Noel, que en Rusia se llama “Ded Moroz” (Abuelo del Frío), y viene acompañado de su nieta Snegúrochka (la Doncella de las Nieves). Desde hace algo más de 100 años, ambos habitan oficialmente a unos 950 kilómetros al norte de Moscú, en Veliki Ustiug. Por motivos que nadie alcanza a comprender, el exalcalde de Moscú Yuri Luzhkov proclamó esta localidad de 30.000 habitantes residencia oficial del Abuelo del Frío. Allí, en Nochebuena, el anciano engancha los caballos y se apresura a repartir los regalos.

Durante el comunismo, la Navidad se convirtió en una fiesta que celebraban en la intimidad de los hogares algunos inconformistas y cristianos secretos. Unos años más tarde, el régimen creó unas “Navidades ateas” (a celebrarse el 1° de enero) y las llamaron “Novi God” (Año Nuevo). El primer árbol de Año Nuevo soviético se colocó en 1937 en la Sala de las Columnas de la Casa de los Sindicatos de Moscú, y hasta allí llegó el protagonista de la celebración, Ded Moroz. Los rusos no tardaron en encariñarse con la fiesta y hasta nuestros días el “Novi God” continúa siendo la festividad más importante.

Al mismo tiempo, la Navidad original (Rozhdestvó, que significa “nacimiento”) va recobrando su importancia. Cada año miles de creyentes moscovitas acuden a la Catedral de Cristo para celebrar la Nochebuena. Las procesiones inundan las calles. Según Russia Behind The Headlines, los cristianos rusos no comen carne durante los 40 días anteriores a la Nochebuena y comienzan el banquete con sochivo , un dulce hecho de nueces, semillas de amapola, miel y cereales. Un decreto de 2005 estableció en unas vacaciones nacionales de diez días que empiezan cada 1 de enero y durante el cual el país entero descansa.

IRÁN

La Navidad se celebra tímidamente en la República Islámica de Irán, aunque suene increíble (porque la mayoría de sus habitantes son musulmanes). No sólo la festejan los cristianos, sino también algunas familias musulmanas. Según las estadísticas, allí viven aproximadamente unos 110.000 cristianos, la mayoría de ellos armenios y ortodoxos. Los iraníes musulmanes celebran la Navidad el 25 de diciembre, y no la Nochebuena. Los 300.000 armenios cristianos iraníes están representados en el Parlamento de Irán por dos diputados, y tienen, junto a las demás minorías reconocidas, completa libertad de culto. Ellos celebran el nacimiento de Jesucristo el 5 de enero

El árbol navideño se compra en los barrios armenios de Teherán. “Los regalos llegan la noche anterior y se ponen debajo del árbol, y el día de Navidad se celebra una gran comida: Ganso, pero con arroz“, explica una ama de casa y madre de dos hijas en Teherán. La mayoría de los platos iraníes que se comen en esta fiesta se preparan con arroz, porque según el dicho popular, sin éste, los persas no se sienten llenos.

Y también tienen a Papá Noel. Se nos señala en Occidente como el Eje del Mal, pero nuestros Papás Noel son muy buenos, bromea Edmond, un habitante de Teherán. Los Santa Claus (hombres disfrazados de Papá Noel) los manda la propia comunidad cristiana armenia, o también se puede contratar a uno a nivel privado. “Son bastante caros, pero cuando uno ve la alegría con la que lo reciben los niños, vale la pena“.

COREA DEL NORTE

Los cristianos en Corea del Norte celebran la Navidad como todo el mundo, pero en los túneles subterráneos escondidos de las autoridades. En el país, uno de los últimos regímenes totalitarios en el mundo, las pocas iglesias existentes son controladas por el Estado: “Es sólo propaganda, para mostrar al mundo que ellos tienen la libertad de religión“, dice Han Min, un pastor cristiano exiliado por gobierno de Pyongyang. “No reconozco que estas iglesias tengan intenciones sinceras. Pero en Corea del Norte, hay lugares que podríamos llamar iglesias: están bajo tierra, los lugares donde dos o tres se reúnen en secreto arriesgando la vida para celebrar las funciones religiosas” .

Mientras las decoraciones de Navidad son imprescindibles en la Corea del Sur, en el Norte están prohibidas y desafiar la orden del régimen puede tener consecuencias fatales. De hecho, Pyongyang demostró hace años su descontento hacia Corea del Sur por construir una torre de 30 metros en forma de un árbol de Navidad, colocada encima de una colina, con decenas de miles de luces que se podía ver desde lo más profundo del territorio norcoreano. El Norte dijo que la decoración era un intento de extender la religión sobre la frontera y, en 2011, amenazó “consecuencias imprevistas” si las luces se encendían. Definitivamente, quien esté pensando celebrar Navidad en Corea del Norte debería pensarlo más de dos veces.

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