ARGENTINA

Guía de viaje | Una travesía por la Ruta de los Dinosaurios

Con museos y centros de interpretación, esta ruta turística y cultural atraviesa cuatro provincias y dos parques nacionales.

De gran riqueza geológica y paleontológica, el Parque Ischigualasto (San Juan) es conocido también como el “Valle de la Luna”, por su apariencia extraterrestre y porque algunos antiguos relatos aseveran que es allí donde se posa el más brillante astro de las noches. [ Ver fotogalería ]

La “Ruta de los Dinosaurios” suma 1.200 kilómetros a lo largo de la geografía argentina y traslada al viajero hasta la prehistoria para apreciar (como en pocos lugares del mundo sucede) los diferentes estratos del período en el que los enormes reptiles reinaron sobre el mundo, desde unos 150 millones de años hasta fines del Jurásico.

Con museos y centros de interpretación, donde se recrea el ambiente que por entonces caracterizaba la zona, esta ruta atraviesa las provincias de San Juan, San Luis, La Rioja y Mendoza, y los Parques Nacionales Talampaya, Sierras de las Quijadas e Ischigualasto, se pueden contemplar las más extravagantes formaciones en colores rojizos y ocres, antiguas pinturas rupestres y restos fósiles milenarios.

Se trata de un verdadero viaje al pasado, ideal para una escapada de fin de semana, ya que necesitará al menos tres días para poder vivir a pleno este corredor ecológico en todo su esplendor. Y si busca unas vacaciones más relajadas, es recomendable en la misma zona visitar otros encantadores pueblitos al resguardo de altos picos nevados, aprovechar las bondades de las cálidas aguas termales, y tomarse un tiempo para degustar los exquisitos platos típicos de la región, entre tamales y carbonadas.

 

Volver al pasado

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El viaje comienza en La Rioja, donde un clima árido casi desprovisto de humedad y vientos convierte a esta provincia en la zona ideal para disfrutar algunas de las mejores obras que de la Madre Naturaleza. Es allí, donde bajo una quietud casi absoluta, puede visitarse el Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad.

Unas 270 mil hectáreas protegidas conforman desiertos blancos, murallones y extravagantes formas pétreas, con una flora autóctona variada entre algarrobos y cardones, y una fauna representada por zorros, guanacos y ñandúes. En Talampaya donde afloran antiguos sedimentos y albergue de los dinosaurios, donde se encontró una de las primeras especies que habitaron la tierra.

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Los circuitos turísticos indispensables son tres: el Murallón, con restos de morteros cavados en la piedra y figuras como La Chimenea, Los Reyes Magos, La Catedral y El Monje; el segundo, es Los Cajones, donde se avanza en camioneta hasta que ya no queda lugar y se sigue a pie; el tercero, la Ciudad Perdida, al que se accede desde un mirador natural a una especie de cráter con interminables laberintos. (Hay servicios de transporte, guías permanentes y gastronomía).

Clave. El cañón de Talampaya exhibe sus rojizos paredones de hasta 200 metros de altura que dan paso a paisajes imponentes. Alberga importantes hallazgos paleontológicos y arqueológicos. Sus principales atractivos son el Cañón de Talampaya, Ciudad Perdida, el Cañón Arco Iris y la Quebrada Don Eduardo. Declarado Sitio de Patrimonio Mundial por la Unesco.

 

Refugio de la cultura Huarpe

ARIEL MENDIETA / APN

Siguiendo el camino se llega a la provincia de San Luis, donde a unos 120 kilómetros de la capital provincial encontramos el Parque Nacional Sierras de las Quijadas, al que se accede por la RN 147 desde Hualtarán. Sus 150 mil hectáreas, formadas por plegamientos ocurridos hace 5 o 6 millones de años, constituyen un imponente paisaje de muros estratificados en variados tonos rojizos, acantilados, cornisas y terrazas. En este paisaje es posible observar importantes testimonios del pasado a través de restos de la cultura Huarpe.

Entre los sitios que el viajero no debe perderse están el anfiteatro Potrero de la Aguada y los Cerros El Portillo y El Mogote. En esta región fueron encontrados restos fósiles y huellas de dinosaurios saurópodos, ornitópodos y terópodos. Para agregar al recorrido se recomienda pasar por el Valle de Pancanta uno de los más altos de la provincia, La Carolina, ex pueblo minero y la Gruta de Inti Huasi, donde habito el hombre hace 8 mil años.

Clave. Circundado por paredes de erosionadas areniscas, el Potrero de la Aguada es el principal atractivo escénico del Parque Nacional Sierra de las Quijadas. En un ambiente en que la falta de agua es la norma, los fósiles encontrados son la evidencia de que el lugar fue bien distinto, caracterizado por bosques y lagunas. Desde su balcón principal se observa el Potrero de la Aguada y a través de una caminata se puede descender hasta llegar a los colosales paredones rojizos.

 

Con un pie en la Luna

Si seguimos viaje llegamos a San Juan, al Parque Provincial Ischigualasto, donde habitaron los más antiguos animales prehistóricos. Se trata de un extraño paisaje totalmente desértico donde es posible apreciar el paso del tiempo y los restos pétreos de un lago repleto de vegetación. Sus 60 mil hectáreas protegidas, caracterizadas por formaciones arcillosas, muestran la huella que dejó un violento choque de placas que dieron origen a la Cordillera de los Andes.

De gran riqueza geológica y paleontológica, el Parque es conocido también como el “Valle de la Luna”, por su apariencia extraterrestre y porque algunos antiguos relatos aseveran que es allí donde se posa el más brillante astro de las noches. El acceso es terrestre, y entre las opciones, hay salidas que duran entre tres o cuatro horas, con paradas intermedias y caminatas, recorridos en bicicleta y paseos de luna llena.

Lo imperdible: Durante los 40 kilómetros que conforman este valle se pueden contemplar las figuras geológicas más asombrosas, llamadas El Gusano, el Mapa de San Juan, la Cancha de Bochas, La Esfinge, el Submarino, El Hongo, el Paisaje Lunar y el Cerro Morado.

 

Neuquén también es tierra de dinosaurios

Inaugurado el 1 de noviembre de 1984, el Museo Carmen Funes de la localidad de Plaza Huincul en la Provincia del Neuquén, alberga entre sus tesoros paleontológicos al dinosaurio más grande del mundo conocido hasta el momento, el Argentinosaurus Huinculensis. En este museo, reconocido por su importante y rica colección es consultada continuamente por científicos, especialistas y la comunidad local. En el mismo existen más de 800 ejemplares de vertebrados catalogados, entre los cuales hay 14 holotipos de reptiles, es decir restos del Huinculensis, pequeños dinosaurios carnívoros, y extracciones de la localidad de Auca Mahuevo en Auca Mahuida, integrados por nidos, huevos, y restos embrionarios de dinosaurios saurópodos.

Además, sumada a esta colección, la institución contiene unos 400 ejemplares de invertebrados (restos marinos) y 392 ejemplares de plantas fósiles catalogadas.Por otro lado, el patrimonio histórico del Museo la integran 509 piezas que pertenecieron y han sido donados por primeros pobladores de Plaza Huincul y su vecina Cutral-Có. Al respecto, entre los objetos únicos se pueden nombrar a un baúl de madera, revestido en chapa con dibujos del año 1880 y que perteneció a Doña Carmen Funes de Campo, la primera pobladora del lugar. Se completa la colección con documentos históricos originales y un importante archivo fotográfico.

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