Niseko, un inesperado paraíso para el esquí en Japón

Para los automovilistas, la isla de Hokkaido es un infierno en invierno, pero para los esquiadores es un paraíso. Como destino de esquí, Japón esá viviendo un auge.

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En el mundo de los aficionados al esquí, Hokkaido tiene una reputación mítica. La isla, en el norte de Japón, es una de las zonas de esquí en nieve profunda más seguras del mundo. La mayor estación de esquí de la isla, Niseko United, atrae a freeriders de todo el mundo. Y no solo a ellos. Allí, la nieve cae con la intensidad de un aguacero tropical. En enero no es raro que caiga medio metro de nieve durante la noche. Para los automovilistas, la isla norteña de Japón es un infierno en invierno, pero para los esquiadores es un paraíso.

Debido a la extraordinaria seguridad de la nieve, esquiadores y aficionados al snowboard de todas partes del mundo viajan a principios de año a Hokkaido. Como destino de esquiadores, Japón esá viviendo un auge. La mayoría de los esquiadores se dirige a la mayor estación de esquí de la isla, Niseko United. Las áreas de Annupuri, Village, Grand Hirafu y Hanazono se juntan en las pendientes del monte Niseko-Annupuri, de 1.308 metros de altura.

La principal estación de esquí de Japón es famosa por su nieve polvo profunda, que los freeriders de todo el mundo llaman “Japow”, de “Japan Powder” (polvo japonés). Desde principios de enero hasta mediados de febrero nieva casi todo los días. “Las masas de aire frío procentes de Siberia absorben humedad del mar de Japón y después chocan con las montañas en el oeste de Hokkaido“, explica el geólogo Christoph Gnieser. Se trata de la combinación perfecta para que nieve con frecuencia y de forma abundante, aclara este apasionado esquiador alemán.

Hokkaido, y especialmente Niseko con la vecina estación de esquí de Rusutsu, son auténticos paraísos para freeriders“, afirma exultante Christoph Gnieser. Esto se debe a que la nieve cae con abundancia. Sin embargo, igualmente importantes son la topografía de la montaña y su vegetación: las pendientes relativamente suaves del volcán están cubiertas casi hasta la cima por bosques de álamos temblones y bambú, por lo que el peligro de avalanchas es relativamente pequeño.

También los aficionados no profesionales al esquí pueden sentirse seguros en los descensos. Los equipos de seguridad vigilan la montaña minuciosamente. Las puertas de las áreas no preparadas solo se abren cuando no existe un gran peligro de avalanchas. A quien se desplaza por la nieve detrás de una puerta cerrada le retiran su forfait de esquí. En las estaciones de esquí japonesas se castigan de forma consecuente las infracciones de las reglas. Y hay un montón de reglas.

Aquí, muchas cosas están prohibidas explícitamente o son mal vistas. Por ejemplo, sonarse la nariz en compañía de otras personas es un tabú. Como consecuencia, con temperaturas medias de diez grados bajo cero en enero en Hokkaido, se forman rápidamente pedacitos de hielo en la nariz. Tampoco está permitido subir a la góndola del telesquí con restos de nieve en las botas. Por esto, en la entrada del telesquí de Niseko hay pequeños cepillos para limpiarlas.

El telesquí de Niseko es el más largo y, junto con el de la vecina estación de Grand Hirafu forma el eje central de la zona de esquí. Niseko United no solo tiene telesquís de alta tecnología, sino también telesillas con asientos individuales compuestos únicamente por una vara doblada y una tabla de madera, sin cierre de seguridad. Un viaje en estos viejísimos telesquís es casi tan excitante como practicar el freeride en las gigantescas pendientes fuera de las pistas a la izquierda y a la derecha de la estación de Niseko United o el esquí nórdico por la noche en Grand Hirafu.

En Grand Hirafu, a diferencia de los Alpes, no se iluminan durante la noche una o dos pistas sino media montaña. Cuando uno abandona la pista para practicar el freeride en una pendiente con abedules iluminados, la experiencia es sensacional. Los proyectores iluminan la nieve polvo que se levanta. “En Niseko, los proyectores están instalados en un ángulo perfecto, de modo que los contornos en la capa de nieve casi se ven mejor de noche que de día“, explica Gnieser.

Tan solo para esquiar de noche vale la pena tomar un vuelo desde Tokio a Hokkaido. Desde el aeropuerto New Chitose, lo mejor es tomar un autobús. El viaje dura unas dos horas y media. Los coches de alquiler, en cambio, son extremadamente caros. En Niseko no se necesita un coche. De las 08:00 horas hasta casi la medianoche circulan lanzaderas gratuitas entre las localidades.

Grand Hirafu es el corazón palpitante de Niseko. Decenas de restaurantes presentan en las vitrinas sus especialidades de sushi en forma de modelos de plástico que parecen asombrosamente reales. En la calle principal, restaurantes poco llamativos, que solo se distinguen por linternas rojas colgadas en dos pequeñas cortinas en la puerta, se alternan con establecimientos gourmet elegantemente decorados. Frente a ellos hay un par de food trucks (camiones restaurante) de aspecto estadounidense que ofrecen pizzas y hamburguesas.

Durante la temporada alta del “Japow” son cada vez los europeos y estadounidenses aficionados a la nieve profunda los que pueblan Niseko, que normalmente está en manos de australianos. Muchas tiendas de esquí son regentadas por australianos y también numerosos profesores de esquí y guías para el esquí de montaña son originarios de Australia. Niseko es un destino cada vez más conocido en el mundillo internacional del esquí y se está convirtiendo en un resort de categoría mundial.

A los pies del volcán se desató hace tiempo un “boom” de la construcción. En cada temporada abren nuevos edificios de apartamentos y hoteles de lujo internacionales. También los restaurantes gourmet atestiguan el “boom” de Niseko. Sin embargo, para los japoneses un buen servicio es en todas parte algo natural y la propina es mal vista en el país, a no ser que uno visite la taberna del centro comercial “Odin Place. Ahí, las cervezas son de Niseko pero las camareras son de Sydney.

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