¿Tahití o la Costa Azul? Los nuevos alquileres de lujo de Airbnb

Atrás quedaron los días de los colchones de aire en el suelo. Airbnb Inc. ahora atiende a los megaricos con un nuevo nivel de alquileres de lujo.

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Ficha

Publicado el 26 de junio de 2019

Atrás quedaron los días de los colchones de aire en el suelo. Airbnb Inc. ahora atiende a los megaricos con un nuevo nivel de alquileres de lujo. Airbnb Luxe salió a la luz el martes por la mañana después de mucho tiempo de expectativa, con 2.000 nuevos anuncios en el sitio web de Airbnb que ofrecen a los huéspedes la oportunidad de alojarse en algunas de las casas más extravagantes del mundo. Se alquila desde islas enteras hasta castillos y mansiones medievales con toboganes de agua, cráneos de dinosaurios y galerías de tiro con arco.

La cotización de lujo promedio tiene un precio de US$14.000 por semana, pero puede llegar a US$1 millón por semana para un atolón privado cerca de Tahití que comprende 21 bungalows y 50 personas a su servicio.

Los viajeros de lujo han estado considerando alquileres de alta calidad por un tiempo, asegura Nick Guezen, director global de estrategia de portafolio de Airbnb. Pero el mercado no ha ofrecido suficiente seguridad a clientes de alto perfil y megaricos que buscan privacidad, dice. “Creo que eso es algo que faltaba: la idea de ’quiero viajar a una casa de lujo, pero no estoy seguro de dónde encontrarla o en quién confiar’”.

Eso no es totalmente cierto, si se tiene en cuenta que Onefinestay, de Accor SA, la plataforma de alquiler de segunda vivienda ThirdHome y la empresa de alquiler de apartamentos Paris Perfect son competidores establecidos en el espacio. Y Airbnb Luxe en sí misma es esencialmente un cambio de marca de Luxury Retreats, una empresa canadiense que se especializa en espacios de alta calidad y fue adquirida por Airbnb en 2017 por alrededor de US$300 millones. Ninguno de los anuncios en Luxe es nuevo en el mercado, solo que ahora se encuentran bajo el paraguas de Airbnb.

La empresa apuesta por la fortaleza de su marca para darle una ventaja competitiva. “La gente está creciendo con Airbnb”, asegura Eshan Ponnadurai, director de mercadeo global de lujo para Airbnb. “Alguien que comenzó en sus 20 alquilando una habitación por US$100 la noche y que ahora es más adinerado puede querer una habitación por US$1.000 la noche”.

Debido a que Airbnb se ha convertido en parte del diálogo cultural, alquilar un hogar a un extraño también se ha legitimado en un sentido sociológico, incluso para los superricos, asegura el profesor de la Universidad de Nueva York Arun Sundararajan, experto en economía colaborativa. En el pasado, quienes poseían propiedades multimillonarias podrían haber sido reticentes a compartirlas con extraños, pero hoy la mayoría de la gente conoce a alguien que se ha quedado en un Airbnb, asegura. “Se siente como una actividad más normal y eso reduce las barreras para alquilar una casa más cara”.

En 2017, solo 36% de los viajeros adinerados (con ingresos superiores a US$100.000) encuestados por Skift Research informaron hospedarse en alojamientos alternativos o alquileres de viviendas. Este año, esa cifra ha aumentado abruptamente a 59%.

Legitimidad del lujo

Desde su fundación en 2008, Airbnb ha revolucionado la industria de los viajes, desafiando a las grandes cadenas de hoteles y sitios de viajes como Booking Holdings Inc., al tiempo que atrae la ira de las ciudades en todo el mundo, las cuales buscan tomar medidas enérgicas contra los alquileres ilegales y lidiar con el aumento de las rentas.

Conquistar el mercado de los alquileres de lujo permitirá a Airbnb venderse como una empresa que no solo puede cumplir con las normas oficiales, sino también atender a los viajeros más ricos —y exigentes— del mundo. “Esta es una forma de que un viajero de lujo reserve una casa sin preocupaciones ni molestias”, asegura Guezen. “Podemos darles algo que sea examinado y en lo que puedan confiar”.

En abril, tomó más de 10 plantas del 75 Rockefeller Plaza de Nueva York con planes de convertirlas en 200 suites estilo apartamento. En mayo, Airbnb incorporó a su junta directiva a la ejecutiva del lujo de alto perfil Angela Ahrendts. Ahrendts, de 58 años, pasó cinco años revisando las operaciones minoristas de Apple Inc. y, antes de eso, transformó a Burberry en una marca de lujo mundial.

Este nuevo nivel de lujo también representa una lucrativa fuente de ingresos, incluso si las 2.000 propiedades en Luxe parecen poco en proporción a las más de 6 millones disponibles en el sitio general. Airbnb toma un porcentaje del costo de cada reserva que organiza, por lo que un inventario más caro genera mayores márgenes y ayuda a justificar la valuación privada de la empresa de US$31.000 millones. Bajo Airbnb Luxe, la tarifa completa proviene de los propietarios y el porcentaje depende del mercado y del tipo de asociación organizada con ellos, explica Guezen, pero declina dar detalles, ya que las tarifas varían demasiado entre propiedades. El mercado global de viajes de lujo vale más de US$200.000 millones, y los analistas esperan que siga creciendo.

Diseñadores de viajes

La mayor diferencia entre Luxe y Airbnb —o la versión más alta, Airbnb Plus— es el acceso gratuito a un diseñador de viajes, quien organiza la logística de check-in, experiencias locales específicas y servicios que van desde guarderías hasta chefs privados o terapeutas de masaje (si bien es novedoso para Airbnb, este tipo de servicio, similar al proporcionado por los conserjes exclusivos de Onefinestay, es estándar en alquileres de viviendas de lujo).

Los 20 diseñadores de viajes de Airbnb estarán disponibles las 24 horas del día para proporcionar apoyo VIP. Algunos ya han manejado peticiones extrañas durante la fase piloto de Luxe, como la construcción de una cancha de baloncesto temporal en Los Cabos, México, para un jugador de la NBA o acordonar una sección de la jungla en Tulum para que una familia de alto perfil pudiera bucear en las cuevas en privado.

Los propietarios o sus representantes deben inscribirse para formar parte de Luxe. Cada propiedad es revisada por un equipo interno que analiza una lista de verificación de 300 puntos examinando todo, desde las cualidades de diseño de la casa y su arquitectura hasta la calidad de sus linos y la presión del agua en sus duchas. Los listados incluyen la Villa Fleming en Jamaica, donde Ian Fleming escribió sus novelas de James Bond, y un castillo medieval en la campiña toscana con casi 100 acres de tierra para practicar senderismo y cosechar productos locales.

Muchas de las casas son propiedad de familias millonarias, incluidos multimillonarios y celebridades, asegura Guezen. Algunos poseen varias propiedades en todo el mundo y alquilan hasta media docena a través del sitio, dice. Para proteger la privacidad del anfitrión, nunca se les dice a los huéspedes quién es dueño de la propiedad y se despoja a cada hogar de cualquier cosa que pueda identificarlos personalmente, como una fotografía o un correo postal. Los empleados no deben divulgar la identidad de los anfitriones o invitados y cada propiedad está asegurada por la garantía estándar de Airbnb de US$1 millón para cubrir cualquier daño. Guezen afirma que estos anfitriones superricos alquilan sus retiros vacacionales no solo para monetizar sus activos, sino también para garantizar que las propiedades estén bien aprovisionadas para sus propias estancias.

Los alquileres de lujo son el siguiente paso en el plan de Airbnb para diversificar su negocio antes de una oferta pública inicial que probablemente se realizará el próximo año. La compañía ha estado trabajando para convertirse en una plataforma de viajes de principio a fin que algún día pueda ayudar a los viajeros a reservar vuelos a través del sitio. A principios de este mes, amplió su plataforma Experiences para incluir el turismo de aventura, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de buscar OVNIS en Arizona o seguir a pie a los leones con guías Samburu en Kenia.

Airbnb asegura que el lanzamiento de Luxe ayuda a satisfacer la creciente demanda de propiedades de lujo. En 2018, el número de reservas de Airbnb para alquileres con valor de al menos US$1.000 por noche aumentó en más de 60% por ciento, según la compañía. “El viajero de lujo de hoy ansía algo más que alojamiento de lujo”, afirma en un comunicado el director ejecutivo de Airbnb, Brian Chesky. “Buscan la transformación y las experiencias que los hacen sentir más conectados entre sí y a su destino”.

 

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