bajo la lupa del FBI

La “isla de los pedófilos” de Jeffrey Epstein se convirtió en una atracción turística

Comprada hace 20 años, el financista la convirtió en el refugio más remoto para sus perversiones, lejos del foco de Manhattan o Palm Beach. Murió el 10 de agosto en circunstancias sospechosas.

Epstein compró Little St. James por US$ 7,95 millones en 1998 para convertirla en su principal residencia. [ Ver fotogalería ]

Ficha

Región:

Publicado el 16 de agosto de 2019

 

♦ La isla privada del multimillonario se convirtió en una atracción turística después de que fue acusado de tráfico sexual y encontrado muerto en su celda.

♦ El acaudalado financiero compró la isla en 1998 y, según los informes, los lugareños la llamaron “Isla Orgía” e “Isla de los pedófilos”.

♦ El propietario de una compañía de alquiler de barcos dijo que “nadie solía prestar atención” a la isla, pero ahora “hay muchos más turistas”.

Testigos dijeron haber visto a Epstein llevar adolescentes desde y hacia la isla. Una denunciante dijo que fue forzada allí a participar de “una orgía con muchas otras niñas menores de edad”.

Una de las islas privadas del multimillonario estadounidense Jeffrey Epstein en el Caribe se ha convertido en una atracción turística a la luz de los cargos de tráfico sexual presentados contra el rico financiero y su aparente suicidio en prisión el sábado 10 de agosto, según informan varios medios estadounidenses. Little St. James, una isla en las Islas Vírgenes de Estados Unidos se convirtió en el centro de la atención después de que el FBI la allanó en busca de evidencia y de que los testigos dijeran haber visto a adolescentes viajando hacia y desde la isla acompañados por Epstein.

La isla ahora está atrayendo a turistas que quieren echar un vistazo a la vida y los activos de Epstein, informa Associated Press. Citan a Jon Stewart, propietario de una empresa de alquiler de barcos: “Nadie solía prestarle atención”. Dijo que ahora “hay muchos más turistas”. Otro viajero le dijo a AP que estuvo tratando ver la isla de Epstein desde un avión mientras volaba a otra isla. “Tenía curiosidad por saber dónde estaba”, dijo Dean Bofenkamp. “Ahora todos se preguntan qué le sucedió realmente y qué le sucederá a la isla”, dijo Yvonne Light, quien se hospeda en un yate cerca de la isla.

La isla es denominada “Orgy Island” y “Pedophile Island”, y los nombres son utilizados por los lugareños, según Los Angeles Times. “Todos la llaman ‘la Isla de los pedófilos’, es nuestro rincón oscuro”, dijo Kevin Goodrich, un trabajador turístico del lugar. El diario explica que Epstein compró Little St. James por US$ 7,95 millones en 1998 para convertirla en su principal residencia, y compró una isla adyacente, Great St. James, en 2016, por US$ 18 millones. La isla incluye un complejo estilo villa, cabañas, una biblioteca, una casa de baños independiente, un cine y un misterioso templo rodeado de palmeras.

A Littel St. James Epstein iba con mucha frecuencia y llegaba a tener hasta cinco embarcaciones, entre ellas un ferry de 200 asientos con el que huéspedes y empleados se trasladaban desde St. Thomas. Llevaba muchas personas y, según las historias, muchas jóvenes mujeres que tomaban sol al borde de la piscina en topless, mientras él caminaba como era su costumbre, con el torso desnudo y en chancletas. Como el empresario no toleraba ver a los trabajadores de mantenimiento cerca, les ordenaba que se siempre se mantuvieran lo más lejos posible de la villa.

Epstein fue encontrado sin respuesta en su celda de Manhattan el sábado, en lo que el fiscal general William Barr llamó un “aparente suicidio”. En julio pasado fue imputado por tráfico sexual de menores y conspiración tras la aparición de nuevos testimonios que le situaban como cabecilla de una “vasta red” de explotación de menores desde sus mansiones en Manhattan y Florida entre 2002 y 2005. Anteriormente había estado bajo investigación por parte de las autoridades federales y locales por delitos sexuales contra niñas menores de edad, en un caso que provocó la dimisión del secretario de Trabajo de EEUU, Alex Acosta.

D.S.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *