ALEMANIA

A 30 años de la caída del Muro, Berlín sigue inmersa en el cambio

Superada la lucha de la ciudad por salir adelante en las dos primeras décadas que siguieron a la caída del Muro, la capital alemana inició hace unos diez años un nuevo proceso de renovación.

Carreteras a la terminal principal del aeropuerto de Berlín-Brandeburgo, que aún no ha sido inaugurado. Foto: Soeren Stache/dpa [ Ver fotogalería ]

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(Publicado el 6 de noviembre de 2019)

Por segunda vez desde la caída del Muro de Berlín hace 30 años, la capital alemana está experimentando un profundo cambio en su geografía y estatus. Superada la lucha de la ciudad por salir adelante en las dos primeras décadas que siguieron a la caída del MuroBerlín inició hace unos diez años un nuevo proceso de renovación. El detonante fue la rapidez con la que la ciudad adquirió relevancia tanto como destino turístico y cultural, convirtiéndose en sede de medios de comunicación, de centros de investigación y lo que es más importante, capital política europea.

El resultado fue la eclosión de nuevos hoteles, apartamentos, complejos comerciales y de ocio y esparcimiento en toda la ciudad, que cuenta ahora con unos 69 centros comerciales. El ritmo del cambio no se ralentizó: la edificación nueva en Berlín aumentó un 13 por ciento en 2018 en relación al año precedente, y se estima que la ciudad recibe a unos 40.000 nuevos residentes cada año. «Las metrópolis alemanas se benefician de su popularidad internacional, la abundante masa laboral y unas excepcionales condiciones para la investigación científica», asevera Christian Nestler, de la Cámara de Comercio e Industria de Berlín (IHK).

Vista del centro histórico de Berlín. En el centro se encuentra el Palacio Real, que albergará el centro cultural Foro Humboldt.


La inauguración prevista para el año que viene del reconstruido Palacio Real de Berlín, ubicado en el renombrado bulevar Unter den Linden (Bajo los tilos) , conllevará el renacimiento del centro histórico, cuyo esplendor se esconde actualmente tras las barreras que delimitan las obras en curso del palacio. Con una historia que se remonta al siglo XV y una reconstrucción que ha supuesto la inversión de 600 millones de euros (670 millones de dólares) el edificio del palacio, que lleva el nombre de Foro Humboldt, albergará un museo, un teatro, un auditorio, un cine y dos restaurantes.

Entretanto, la legendaria vida nocturna de Berlín y su aparentemente interminable oferta de bares, restaurantes y cafés, así como su reputación como núcleo de todo tipo de actividades creativas -desde el cine y la televisión hasta la moda y el software-, ejercen un efecto magnético entre los jóvenes. La revista Time Out eligió el pasado mes de septiembre al distrito de Wedding -ubicado en lo que fue el sector francés de Berlín Oeste, cerca de donde se erigía el antiguo Muro– como cuarto barrio más «cool» del mundo.

Las fachadas del antiguo Palacio Real de Berlín, que alberga el museo y centro cultural Foro Humboldt. 


El distrito tiene amplios espacios públicos que todavía no cayeron en manos de promotores inmobiliarios ávidos de ganar dinero rápidamente a costa de la escasez de viviendas en la ciudad. Por otro lado, muchos de los recién llegados a Berlín se pusieron a trabajar para convertir la ciudad en una de las capitales de startups europeas. Los inversores destinaron 2.100 millones de euros (2.300 millones de dólares) en las startups con presencia en la ciudad durante el primer semestre del año, lo que supone un incremento del 28 por ciento comparado con el mismo período del año anterior, según la consultora EY.

La cantidad de dinero invertida en la escena de las startups en Berlín es aún más llamativa si se tiene en cuenta que durante la posguerra la ciudad no destacó como centro de negocios. Parece evidente que se ha producido un cambio económico. Entre 2005 y 2017, el producto interior bruto (PIB) de la ciudad creció un 56 por ciento, superando la media nacional establecida en el 41 por ciento. «Eso hizo que se superara el estancamiento de principios de siglo», afirma Nestler, de la Cámara de Comercio Internacional IHK.

Vista del Berghain, uno de los clubes nocturnos más famosos de Berlín y mejor clasificados del mundo.


Paralelamente, los 3,7 millones de habitantes de Berlín percibieron el pasado ejercicio cómo por sexto año consecutivo disminuyó el desempleo y aumentó la creación de puestos de trabajo, según datos de la oficina de estadísticas de la ciudad. La transformación en curso podría denominarse la segunda gran renovación contemporánea de la ciudad. El plan de reconstrucción masiva que se llevó a cabo tras la caída del Muro en 1989 restauró a Berlín como capital de la Alemania reunificada. En ese momento, la inversión ayudó a cubrir los vacíos causados por el bombardeo que sufrió la ciudad en la Segunda Guerra Mundial y la división sufrida durante la Guerra Fría.

La ingente construcción -a menudo respaldada por generosas desgravaciones fiscales- que siguió a la caída del controvertido muro, también sirvió para unir ambos lados de la ciudad. Pero el «boom» provocado por la reunificación se desvaneció rápidamente a medida que desaparecieron puestos de trabajo y se inició el estancamiento económico tras el colapso de la economía dirigida y la industria de la ex comunista parte oriental.

Terminal 2 del aeropuerto de Berlín-Brandeburgo, cuya inauguración sigue demorada.


El último renacimiento de Berlín tampoco está siendo del todo fácil. El aumento de la población y la escasez de viviendas hizo que las autoridades lucharan para evitar el aumento desmedido del precio de los alquileres así como para mantener el carácter único de los barrios de la ciudad. El resultado fue el establecimiento de un techo al precio del alquiler y la compra por parte del Estado de unos 6.000 apartamentos a una compañía inmobiliaria privada, por valor de unos 920 millones de euros.

Pero aún quedan piezas por colocar en el rompecabezas de la última renovación berlinesa. Aquéllos que estén esperando la apertura del aeropuerto no deben de contener la respiración, pues podría retrasarse por enésima vez. Con una demora de ocho años sobre la fecha inicial prevista de inauguración, 13 años después de que comenzase su construcción, sus obras y continuos retrasos han hecho correr ríos de tinta y han sido ridiculizados por la prensa. Aún está por ver si el aeropuerto internacional Willy Brandt es realmente inaugurado a fines de 2020.

 

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