La Pirámide de Kefren vuelve a mostrar sus misterios y tesoros

Junto a ella, se reabren las tumbas de la Corte faraónica en El Cairo. Fotogalería.

La pirámide de Kefrén, o Jafra, levantada en torno a 2.500 a.C., abre de nuevo su interior al público después de tres años en los que ha permanecido cerrada por los trabajos de restauración. [ Ver fotogalería ]

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Redacción Perfil.com/Turismo - EFE / AFP

La pirámide de Kefrén (o de Jafra, como la llaman los egipcios) construida hace unos 2.500 a.C., abrió sus puertas al público la semana pasada, para volver a mostrar los tesoros arqueológicos de su interior y tras permanecer tres años cerrada por los trabajos de restauración. Junto a la pirámide, las autoridades de conservación de monumentos arqueológicos de Egipto abrieron al público además seis tumbas de altos cargos de la época de los faraones, consideradas de gran valor histórico y artístico.

El ministro de Estado para Asuntos Arqueológicos, Mohamed Ibrahim, destacó la importancia de las tumbas que han sido abiertas al público por primera vez, especialmente la de Merensakh III, nieta del faraón Keops y esposa de Kefrén. Según Ibrahim, las seis tumbas son “únicas tanto desde un punto de visto histórico como artístico” y servirán para mostrar al mundo nuevos secretos de la vida diaria en la civilización faraónica.

Las labores en Kefrén se concentraron principalmente en la restauración, manutención y ventilación interna de los pasadizos y la cámara funeraria, según explicaron los responsables de la arqueología egipcia. Para el responsable de las antigüedades egipcias, es fundamental que todo el mundo vea que se puede visitar de nuevo Egipto, tras la revolución del 25 de enero de 2011, en una situación de normalidad absoluta y sin riesgos para la seguridad.

La segunda pirámide más grande de Ghiza, después de la de Keops, fue construida para el enterramiento de Kefrén, cuarto rey de la IV Dinastía, que reinó en Egipto entre los años 2590 y 2463 antes de Cristo. Kefrén (nombre helénico del faraón Jafra, por el que se le conoce en Egipto) ordenó construirla sobre una roca para que estuviera a la misma altura de la de su padre, el rey Keops, y es considerada como la más completa encontrada en Egipto hasta ahora.

En la meseta de Ghiza se han descubierto hasta ahora alrededor de 400 tumbas o mastabas, que se van abriendo y cerrando de forma alternativa para protegerlas y restaurarlas. En el cementerio oeste se abrieron cinco tumbas de altos cargos del Reino Antiguo, mientras que en el cementerio este se encuentra la mastaba de Merensakh III, de especial importancia, ya que se trata de la tumba de un miembro de la realeza faraónica.

La tumba de Merensakh (cuyo nombre significa literalmente “la que ama la vida”) está esculpida en la roca, a unos 200 metros de la pirámide de Keops, y contiene un conjunto de estatuas de gran belleza, incluida una que reproduce a la princesa con su madre. Además, los frescos en la pared de la mastaba muestran escenas cotidianas del Egipto faraónico, como la caza o los trabajos domésticos.

Las tumbas restantes del cementerio oeste pertenecen a altos funcionarios del Egipto antiguo como Ka Um Ong, que fue responsable de los secretos de los documentos de la realeza y supervisor de sus tesoros, o Ya Sen, inspector de los jardines y parques faraónicos. Los funcionarios de la corte del faraón deseaban tener sus tumbas cerca de las de su amo con la esperanza de resucitar junto a él, para participar de las ofrendas que se realizaban al difunto y para reproducir el mismo escenario de la realeza en el “más allá”.

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