LA SEMANA DE LA RIOJA / NOTA II
Tierra de cañones, caudillos y silencio
Las alturas cordilleranas siempre están en el horizonte y los caminos pasan por pueblitos con iglesias antiguas y vecinos amables. Fotos.
Parque Nacional Talampaya [ Ver fotogalería ]
Anjullón
Este pueblito guarda una de las iglesias más lindas de la Costa Riojana, la de San Vicente Ferrer, construida hacia 1896. Antes de partir del pueblo, no deje de probar los turrones artesanales fabricados y comercializados allí. Desde aquí se pueden hacer recorridos de aventura, en 4×4 y caminando.
La Cuesta de Miranda
Este camino de cornisa increíble es un trecho de los 114 kilómetros de la Ruta 40 que unen Chilecito con Villa Unión. Sólo cuatro de los 11,5 kilómetros están asfaltados, y el resto son curvas y contracurvas de ripio. Desde la ventanilla se ven profundos valles, paredones rojos con sorprendentes formas, quebradas, cardones y el río serpenteando en el bajo. El mirador «El Bordo Atravesado», a 2.000 metros de altura, es el mejor lugar para detener el auto y disfrutar del paisaje. Durante el recorrido podrá detenerse en pequeños poblados, como Los Tambillos, Las Trancas, Las Higueritas y Aicuña.
Chamical
A 468 metros de altura y a 114 kilómetros de la capital provincial, es el principal centro urbano de la Ruta de los Caudillos, en el departamento riojano homónimo y atravesado por la Sierra de los Quinteros. El nombre «Chamical» viene de «chamico», un arbusto que crece en esta zona. Prueba las frutas, hortalizas y vinos producidos por aquí. También podrá hacer trekking, senderismo o participar de diversas festividades religiosas, como la de San Nicolás (enero) o la de la Virgen del Rosario (octubre).
¡Bella provincia!!! Me impactó el ascenso por la Cuesta de Miranda y la súbita aparición de un cóndor que pasó frente a nosotros. La iglesia Catedral tiene un San Nicolás de Bari impactante.¡Linda la Argentina!!!, lástima los gobiernos que pasan y no resuelven los problemas de la gente. En La Rioja vi pobreza, digna en muchos casos, con la resignación de un destino sin cambios, pero pobreza al fin.