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El Parque Nacional Chaco, un tesoro natural nacido para resistir

Pumas, lagartos monos y 340 especies de aves aguardan en este refugio natural de casi 15 mil hectáreas. Creado para proteger al quebracho colorado. Fotos

En medio del clima subtropical, el paisaje de esta ecorregión del Chaco húmedo brota heterogéneo y alberga la mayor biodiversidad del país. Acá conviven las sabanas, los palmares, los bañados, los esteros cubiertos de plantas acuáticas y la flora selvática que sigue atentamente el curso del río Negro. Foto: Perfil [ Ver fotogalería ]

Por Agustín Maya (Diario PERFIL)

Si bien el Parque Nacional chaco, un refugio natural de casi 15 mil hectáreas, no suele aparecer dentro de las primeras opciones turísticas -sólo recibe unos cinco mil visitantes al año- es más que recomendable para darse un buen baño de naturaleza pura.

El área protegida, situada a 115 km al oeste de Resistencia a y a 6 de Capitán Solari, se creó en 1954 para proteger al quebracho colorado que -durante la primera mitad del siglo XX- fue talado sistemáticamente y utilizado para fabricar durmientes y extraer sus taninos para las curtiembres.

Hoy, en medio del clima subtropical, el paisaje de esta ecorregión del Chaco húmedo brota heterogéneo y alberga la mayor biodiversidad del país. Acá conviven las sabanas, los palmares, los bañados, los esteros cubiertos de plantas acuáticas y la flora selvática que sigue atentamente el curso del río Negro.

También pueden verse bosques impenetrables, lagunas que llegan con lluvias del verano y se van con la sequía y por supuesto, los quebrachos de hasta 15 metros de altura. En esta ciudad natural también habitan depredadores como el puma, el lagarto overo, el gato moro, el hurón mayor; más de 340 especies de aves y otros animales como el pecorí de collar, el guazuncho, el mono silvador o el aguará guazú.

La mejor manera de sentir el pulso de la naturaleza y conocer la flora y fauna del lugar es desandando los caminos y senderos. Desde el Centro de Interpretación -donde hay que registrarse- es posible hacer un paseo de 2,5 km por el sendero peatonal del río Negro -solos o con un guía-.

Otra alternativa nos lleva hasta las lagunas Carpincho y Yacaré -a unos 5 km- a través de un sendero vehicular, que también puede hacerse a pie si lo permite el estado del camino. Por eso se recomienda evitar las lluvias del verano y visitar el Parque de abril a octubre.

En este recorrido veremos chajás, lechuzas, urracas paraguayas y moradas, boyeritos, pacaás y, si tenemos la mirada atenta y un poco de suerte, en las lagunas podremos avistar aves acuáticas, yacarés overos, tortugas y ranas. Una tercera opción tiene como destino final la laguna Panza de Cabra, que se encuentra a unoss 11 km, pero a mitad de camino se levantan los imponentes quebrachales del monte chaqueño.

La densa ralea alberga en su interior al Abuelo, un quebracho colorado de unos 200 años de edad, que es toda una celebridad. En la laguna lo recibirá un área de picnic con mesas, fogones y mirador; un balcón terraza a un inmenso patio verde y lleno de naturaleza.-

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